Un grupo de niños juega entre las olas, a pesar de que noviembre
avanza hacia su ocaso. Los deportistas andan por la arena ataviados con su ropa
ajustada y sin mirar atrás. Las luces se van apagando poco a poco y todo se
queda en calma. El mar por fin descansa y sus olas amainan, igual que lo hacen
los ruidos de los camiones que aparcan por las esquinas buscando alegrías
malsanas. Todo está quieto, salvo mi corazón. Estoy en paz y por eso una
sensación extraña se va apoderando de mis raíces: la felicidad. Hoy es viernes
y sé que será un gran día, mi día...

Precioso. Espero que disfrutes mucho de tu día.
ResponderEliminarMuchas gracias, Lola. Muchas gracias por nunca olvidarte de mi. Espero que hoy también sea tu día Un abrazo ;)
ResponderEliminarUna descripción clarísima frente al mar :)
ResponderEliminarHay pocas cosas que se asemejen a la paz que a veces nos da el mar... ;)
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