A veces las cosas no salen como uno las idea. A veces. No aparece el joven de
las flores, ni tampoco la cabaretera de pelo caoba. Corset se levantó aquella
mañana con un regusto amargo en la boca y por culpa de la maldita radio que se
encendía siempre a la misma hora. Todo hacía presagiar que iba a ser un día
duro, de más calor y menos tranquilidad. Le hubiera gustado tanto estar cerquita
del mar o viendo el musical The Lion King, pero lo cierto es que estaba en
aquel desierto que había dejado de tener nombre. Algunos decían que era una
cárcel a cielo abierto, otros simplemente guardaban silencio. Pero a pesar de
sus muchos sueños incumplidos, Corset quería permanecer alegre.

Alucinante descripción de una soledad confinada en un mundo de falsas libertades.
ResponderEliminarA veces que haya gente no es suficiente... Gracias por tu comentario.
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