viernes, 22 de mayo de 2026

A tres horas y veinte minutos de mí

Este momento es lo único que existe. Tu suéter negro y tu tatuaje en el antebrazo derecho. Cuatro líneas rectas que forman un rectángulo. Confiesas tus pecados, también alguna mentira. No lo cuentas todo. Desde el año pasado, dices, que no estás con nadie. Y te creo porque tu imagen en el televisor es lo único que tengo, que me queda. Hablas de tu padre, del fútbol y del trabajo. Y me quedo envuelto en tu sonrisa, en tus dedos y quiero que todo se me detenga porque nada más existe. Nada más importa… Los focos dan vueltas, la música se eleva hasta donde no la alcanzamos… Vuelvo a tus brazos que me atrapan, que no me dejan respirar y bailamos juntos hasta desfallecer. Nada nos importa ahora porque esto es lo único que tenemos, nos tenemos, nos abrazamos… Y me zambullo en tu suéter de red, y huelo tu camiseta hasta aprendérmela de memoria. No alcanzo a tus vaqueros. Se nos enganchan los cintos y sé que estamos en la antesala del paraíso. Tu pelo, te lo acaricio, se me enreda entre mis dedos y soy tan feliz que parece que floto. Que me elevo sobre todas las cosas, como si fuera una canción de Amanda Miguel. El ahora es lo único que importa porque mañana no existe. Lo tenemos grabado a fuego, se queda al descubierto cuando nos quedamos sin ropa. Todos nos miran, pero ya es demasiado tarde. Solos tú y yo… Yo y tú, entrelazados de canela. Y te lamo el rectángulo del antebrazo, que me sabe a sal, y no me canso porque esto es lo que quiero cada día cuando me levanto. Aunque estés a tres horas y veinte minutos en avión de mí. Lo único que existe...
 
Así no te amará jamás, de Amanda Miguel

sábado, 16 de mayo de 2026

Anoche estuviste aquí

Anoche estuviste aquí. Estuviste aquí, pero me dio miedo verte, que todo se desvaneciera en el aire, que se evaporaran en el aire todas y cada una de mis ilusiones, mis ensoñaciones. Te vieron, pero apenas hay videos en tiktok. Es como si a nadie le importase y pienso en tu peinado, tan disoluto, tan a su pelota… Y tu sonrisa… ¿Cómo habrás pasado la noche? ¿Habrás pasado frío en ese hotel de la Carrera? Estas tardes está refrescando, la primavera no quiere irse, pero tú sí que te vas. Quizá ya estés en un avión de vuelta en Barcelona. El Prat, el barrio gótico, la Boquería… Tu piso, tus cosas, la ropa sucia enrollada dentro de la bolsa de viaje… Una lavadora rápida, algo de picar y una partida a la switch 2 antes de dormir… Puede que conocieses a algún chico guapo cazando pokemons, pero yo entonces no estaba. Igual que no estoy hoy… Tan distinto a ti, que me da vértigo pensarlo. ¿Se puede soñar con algo tan irreal, tan imposible? ¿Eras igual de guapo en el 16? Si me hubieras visto entonces qué hubiera pasado… Vuelve a refrescar, el alisio haciendo de las suyas… Tal vez me ponga el pulóver verde, me gusta mi pijama gris, el que nunca verás. Mañana tienes actuación en un teatro, uno con un nombre raro. Te sigo, veo todos tus videos, aunque salgas solo unos segundos y se me atraganta la vida, la mía… La tengo atascada, tanto que hay momentos en los que no puedo respirar. Las rodillas me duelen tanto que por las noches me despierto un par de veces para darme friegas con alcohol… Y el alcohol es ahora mi único remedio para que toda esta tristeza que cargo deje de parecerme algo real…
 
Probé el caballo, de Emilia, Pardo y Bazán 

sábado, 9 de mayo de 2026

arrases, bestias y guerras

Me siento deshaciéndome como el azúcar en el café, de amargo a dulce voy… despacio pues no estoy acostumbrada… Derritiéndome como la nieve al llover, si tiemblo alguna vez será porque no estoy acostumbrada… Y quiero abrazarme a la ilusión, ir con todo una vez más, sin temores, sin cadenas… Ansiar la vida, devorarla como las bestias y que me arrase una vez más, una vez más porque nosotras siempre perdemos las guerras. ¿Cuántas veces van? ¿Cuántas derrotas? Despertar mañana y volver a sentir el estómago, que a pesar de todo continúa indómito. Indómito sobre un caballo que cabalga magnético. Crines al vuelo… Y llorar de alegría y de pena, tan vulnerable, sensual… La más moderna, la más añeja. Todas las cosas a la vez, todas en el aire y todas en el suelo. Todas y ninguna porque al final nosotras estamos muertas…
 
Estoy llorando por ti, de Roberta Marrero
 
Pd. I love you all, Roberta Marrero (1972-2024).