sábado, 13 de junio de 2026

Hemos ganado esta guerra

No es real. Lo sé, esto que me bulle, que me despierta el cuerpo cada vez que veo una de tus fotos. Tu bigote deshaciéndose en el aire, tus videos de Instagram, tu maldita sonrisa… Todo se me desvanece a la luz de la claridad del día. Pero ahora es de noche y quiero que todo siga siendo así, tal y como lo pienso, unas horas más. Soñar contigo, la última vez hasta que amanezca. Dar vueltas, bailar con las escobas, taconear y bailar hasta que el cuerpo desfallezca. Ya vendrá ese mañana lleno de remolinos y cosas complicadas. Imposibles que no convienen. De cuestas insalvables, de soledades mal llevadas… Esto no es real, pero sí es triste. Es triste que todo esto que me atraviesa el pecho solo sea una mentira. Que estés en Barcelona… Que no sospeches ni por asomo lo que me pasa en la barriga. Que los días se me vayan esperando que suene el timbre. Que toques la puerta con los nudillos porque sabes que te estoy esperando. Toc toc toc, tres veces como si la brisa de verano no quisiera hacernos daño. Todo sería tan distinto, por eso sueño por las noches. Para poder descansar un poco, dejarme ir… Que todo sea como debe ser… Dejar que pase el tiempo, esperando que ocurra algo que tal vez no suceda. Y vuelve tu bigote taltavull, regresa y me devuelve una sonrisa. Puedo dormir plácido, como si ya diera todo igual porque hemos ganado esta guerra… Entre tus brazos.
 
Madrid City, de Ana Mena  

domingo, 7 de junio de 2026

Tu bigote taltavull

La luz vuelve a parpadear. Titila como si no tuviera la suficiente fuerza, como si no le llegara la electricidad a su ser. Solo a ratos… Pasa todos los domingos a partir del almuerzo, cuando la cuenta atrás se disparata, cuando ya no hay remedio para que el lunes, la semana, esté más cerca que nunca. La vieja normalidad, los tic tac del reloj, los tubos de escape de los coches en el atasco, los buenos días que tanto detestas… Todas esas cosas están ahí, atragantándoseme en el abdomen. Infladas de tal manera que pienso que estoy a punto de explotar. Y esa es una imagen que no me disgusta del todo… Justo anoche volví a pensar en ti. Estabas en el teatro, con tus cosas. Te imaginé con una camiseta verde, con tus pelos… Tuve que ir al móvil para recordar tu bigote, youtube siempre salvándome la vida… Esa sonrisa tuya, acunándome un sábado por la noche. El mañana, el lunes estaba tan lejos, que pude dormir como si el insomnio no existiera, ese invento fracasado. Fue solo un instante. Tu sonrisa, tu bigote taltavull y perdí irremediablemente tino… Entre mis dedos todo tú, tu recuerdo, tu piel… Y ahora me marea el balón golpeando las paredes del patio, Tobby ladrando sin parar y Marinelys taconeando sin descanso. La bombilla parece que ha vuelto en sí, ya no parpadea, pero yo sigo inquieto, triste, moribundo… Mañana no hay nada.
 
Yo quiero un affaire, de Jimena Amarillo  

viernes, 5 de junio de 2026

Buscando frescura sin hallarla

Has descubierto que escribo sobre ti. Alguien te lo ha pasado sin decirme nada. Sé que lo sabes todo y sigo esperando que reacciones. Que hagas algo, cualquier cosa. Que no me dejes así, a medias. No sé si les ha dado al okei, o simplemente has borrado. Desde hace algunos días solo pienso en los diez años que nos separan. Barcelona me queda tan lejos… Tú en la Europa del siglo XXI y yo en el Maracay del 74. Tan distintos como distantes. Me da por leerme de nuevo Retrato en sepia de Allende, para desconectar, para dejar de pensarte. De dibujarte en el aire con los dedos. De imaginarme tus labios aprisionándome contra todo lo bueno de las cosas que se imaginan. Quizá me pidas que lo borre todo, o simplemente que me cancelen. Me imagino perdiéndolo todo, teniendo que explicar que nada es real, que solo me quedan ganas de llorar… Deletreo entre sueños tu apellido, que para los que vivimos en esta parte mala del mundo es tan complicado con tanta u y con tantas eles. Algunos cuentos terminan bien. Eso pienso cuando el sueño me vence, que tal vez todo te parezca una locura divertida y que me busques. Como hizo Inman con Ada. Que sepas buscarme y, sobre todo, que te apetezca encontrarme. A veces las cosas más fáciles son las que más cuestan, las que más duelen. Una vida llena de líneas revueltas, que se enredan unas con otras, pero ninguna recta. Esas no existen. Puede que no pase nada, que no hagas ningún esfuerzo, que te quedes quieto, por las tardes tomando unas cervezas o por las mañanas sudando en el gimnasio. Siempre toallas oscuras, negras o verde militar. Bien dobladas en la bolsa. Tú con tu orden, con tus cosas y yo tan desierto, tan erial, tan muerta por dentro. Como si fuera un cardón. Buscando frescura sin hallarla…
 
Amonooosss, de La Terrorista del Sabor