sábado, 10 de octubre de 2026

No hay pollo asado con papas fritas

La familia. Camiseta blanca. Tu cadena custodiándote el cuello, Taltavull. Siempre alegre. Tan distinto a mi mundo. Lejos. 2.200 kilómetros. Rodeado de gente, de personas que parece que te quieren. Que te arropan. Hay tanta distancia que las percepciones se me nublan. Y esa gente, satélites que te quieren. Hablas de tu padre. De tus cosas. No sé nada del resto. La familia. Las cosas que van encajando, las piezas del engranaje perfecto. La maquinaria está engrasada. La tuya. Aquí todo es diferente. La sequía lleva demasiados años bailando. No hay luces. Nadie toca el timbre. Los domingos no hay almuerzos. No hay pollo asado con papas fritas. Diez pasos, mi mundo. Las paredes achicándose. La gelatina cero por ciento me espera. Tus fotos en google. Tus fotos… Solo pixeles y algún video. Hay días en que no es suficiente. Otros sí. Te imagino tejiendo una vida mejor. Primero una manga, luego el cuello, que es lo más difícil, también la pretina. Cosiendo cada atardecer antes de que la luz sea insuficiente. Ponme la mano por debajo de la falda…
 
La falda, de Judeline 

domingo, 4 de octubre de 2026

Sed extensa

Sed. A veces, sed. Cuando a mitad de la noche el bochorno me despierta. Cuando la humedad se hace insoportable por las mañanas. Cuando no tengo nadie a quién decirle cómo ha ido el día… Sed cuando tus videos no son suficiente, ni tampoco tus fotos. Y eso que tu voz me sacia. Tu rapidez mental, tu forma de reír… Sed. Casi siempre, sed. Cuando respiro. Cuando la piel se me encrespa sin razón. Cuando el reloj no avanza y me parece que los días son irremediablemente interminables. Sed. Perpetuamente, sed. Qué lejos me queda abril. Sed a medianoche, sed de día y de noche; a todas horas, sed. Sed de ti. De tu idea, de tu compañía, de que me sostengas. Sed de entrega. Sed de capitular entre tus piernas, sometido a tus abrazos. Me arden las entrañas ante tu falta. Sed extensa. Cuando despierto en este otoño sin citas en el calendario. Cuando la modorra de las tres se va imponiendo y me resisto panza arriba. Cuando el cansancio de tanta tristeza me vence cada noche… Y, a pesar de todo, sed de Taltavull…
 
Guerriero, de Marco Megoni 

 

sábado, 26 de septiembre de 2026

La cama sin sábanas

Los días más complicados duermo con tu voz abrigándome. Cuando creo que el cansancio ya no me va a dejar dormir nunca más, me pongo alguna de tus grabaciones Taltavull. Tu sonido, tu acento me va recorriendo la piel poco a poco, con extremo cuidado, sin tocar, pero envolviéndome, colándose sin reparos. Me va cubriendo, protegiendo del frío ausente. A veces me desvelas, pero no es un desvelo malo. Hace unos días dijiste lo de que no estabas recuperado y se me estrujó el corazón. Tan frágil. Tan huidizo. Si supieras el bien que me haces, el bálsamo que eres para mis heridas. Un ungüento mágico. Más que eso. Eres el aire limpio que respiro… Decías que continuabas yendo al hospital y lo dejaste ahí, en el aire, sin dar más pistas. ¿Cómo saber cómo estás realmente? ¿Cómo poder acompañarte en esa travesía tan complicada? No sé… ojalá. Lo que sí sé es que dices cosas y me siento más feliz. Me tumbo en la cama sin sábanas y tu voz está ahí, hasta que dejo de estar. Y al despertar no te has ido, continúas junto a mí. Creo que ahora estás más guapo. Con esas camisetas, aún de verano. Siempre en teatros oscuros, sin mucha luz. Un poco despeinado y esa incipiente barba de unos días… Anoche volviste a susurrarme una nana y me fui dejando llevar sobre tu pecho. Respirabas lento, como si no hiciera falta nada más. Como si todo estuviera resuelto ya. Me sobrevolabas, a solo unos milímetros sobre mi piel. Paseabas por mi espalda, luego por mi abdomen, recorrías mis piernas con sumo cuidado… Te sentía en mi cuello, en la nuca. También te hacías con mis muñecas… Solo, pero con tu voz en mí.
 
La nieve, de Guitarricadelafuente 
 
Pd. Esta canción pertenece a la banda sonora original de 'La bola negra'