La familia.
Camiseta blanca. Tu cadena custodiándote el cuello, Taltavull. Siempre alegre. Tan
distinto a mi mundo. Lejos. 2.200 kilómetros. Rodeado de gente, de personas que
parece que te quieren. Que te arropan. Hay tanta distancia que las percepciones
se me nublan. Y esa gente, satélites que te quieren. Hablas de tu padre. De tus
cosas. No sé nada del resto. La familia. Las cosas que van encajando, las
piezas del engranaje perfecto. La maquinaria está engrasada. La tuya. Aquí todo
es diferente. La sequía lleva demasiados años bailando. No hay luces. Nadie toca
el timbre. Los domingos no hay almuerzos. No hay pollo asado con papas fritas. Diez
pasos, mi mundo. Las paredes achicándose. La gelatina cero por ciento me
espera. Tus fotos en google. Tus fotos… Solo pixeles y algún video. Hay días en
que no es suficiente. Otros sí. Te imagino tejiendo una vida mejor. Primero una
manga, luego el cuello, que es lo más difícil, también la pretina. Cosiendo cada
atardecer antes de que la luz sea insuficiente. Ponme la mano por debajo de la
falda…
La falda, de Judeline