miércoles, 21 de octubre de 2026

tantas tablas y stanislavskis

Tú ibas a ser para mí. Pero no. Ahí te veo en Instagram lejos. Y todo se desdibuja, se descompone. Habrá que reconfigurar, una vez más. Ojalá poder reiniciar. Y escuece un poco, tuerces la mirada y respiras con la glotis, aunque no sepas dónde está. Los días pasan. Demasiados amontonados al fondo del pasillo. Apretujados, desechados. Suena una canción bonita, como alegre. Un buen filtro y todo parece mucho mejor a este lado de la pantalla. Ya no lloro, se me han gastado las lágrimas de tantas tablas y stanislavskis. Dicen que cuando exprimes demasiado un recuerdo triste, deja de doler, deja de surtir efectos, deja de existir en la memoria… Y te veo de pixel en pixel, sin poder tocarte. Triste. Es lo que me toca, una vez más. Todo era una delusión con tilde en la o. El sofá está lleno de cosas, vacío de personas. No hay nadie junto al reposabrazos. Ni en el balcón viendo cómo chispea en esta tarde tan oscura de octubre. Ni rastro en el baño, ni en la cocina… Todo está vacío.
 
En mi cabeza, de La Casa Azul y Dani Dicostas 

sábado, 17 de octubre de 2026

Los raros de tu barba

Y a pesar de todo, hay gente que me quiere. He vuelto a tu foto, Taltavull. Y me han vuelto a sorprender tus ojos, tan profundos, a veces tristes, otras curiosos. Tu media sonrisa, los raros de tu barba y tu piel tan nítida, tan nívea… clarividente, aunque no lo creas… Y se me agolpan en la cabeza todas las cosas que te tengo por decir. El lunes fue un día complicado, la cabeza me iba a explotar y tuve que tomarme un paracetamol. Estuve aguantando prácticamente toda la tarde, pero al final me rendí. La cabeza me iba a estallar. Supongo que porque al final las cosas son así, y no siempre el viento sopla a favor. Sabes, el martes estuve leyendo sobre la self-awareness. En como hay quienes disocian vivas. Creen ser mejores, estar por encima, aunque todo sea una ilusión. Y esa ilusión convierta nuestro paseo en un camino de espinas. El miércoles me corté al abrir una lata y lo hice todo mal. Todo lo que no había que hacer. No había nadie a mi alrededor a quién preguntarle por lo nocivo que puede llegar a ser el algodón. Mirando tu foto dudo de que se pueda ser más guapo. Aunque estés tan serio… Cobijarme hasta quedarme sin aliento en tu cuello, refugiarme y dejar que el mundo se nos caiga, que los truenos suenen a lo lejos y que el agua se lo lleve absolutamente todo. Y nada nos importará porque respiro tu aire, porque todo lo que nos ha pasado nos ha llevado a ese cine en el que posas para la cámara. Abrigarme con tu camiseta a cuadros y palparte bajo esa camiseta tan azul marino. Y de verdad que creo que no puedes estar-ser más guapo. Y tu foto hoy no me da tristeza porque esta semana me han querido, me han llenado de palabras bonitas, de las que te dan alegría. Y me da tanta rabia que no hayas estado aquí para poder contártelo todo, para que vieses como la tormenta se ha ido disipando poco a poco… Y ahora solo hay calma, solo tu foto y calma…
 
Se me va, de Bambino 

sábado, 10 de octubre de 2026

No hay pollo asado con papas fritas

La familia. Camiseta blanca. Tu cadena custodiándote el cuello, Taltavull. Siempre alegre. Tan distinto a mi mundo. Lejos. 2.200 kilómetros. Rodeado de gente, de personas que parece que te quieren. Que te arropan. Hay tanta distancia que las percepciones se me nublan. Y esa gente, satélites que te quieren. Hablas de tu padre. De tus cosas. No sé nada del resto. La familia. Las cosas que van encajando, las piezas del engranaje perfecto. La maquinaria está engrasada. La tuya. Aquí todo es diferente. La sequía lleva demasiados años bailando. No hay luces. Nadie toca el timbre. Los domingos no hay almuerzos. No hay pollo asado con papas fritas. Diez pasos, mi mundo. Las paredes achicándose. La gelatina cero por ciento me espera. Tus fotos en google. Tus fotos… Solo pixeles y algún video. Hay días en que no es suficiente. Otros sí. Te imagino tejiendo una vida mejor. Primero una manga, luego el cuello, que es lo más difícil, también la pretina. Cosiendo cada atardecer antes de que la luz sea insuficiente. Ponme la mano por debajo de la falda…
 
La falda, de Judeline