viernes, 18 de septiembre de 2026

¡Buah, tío…!

Desde hace un par de días no sueño contigo. Tampoco te pienso durante el día. A veces me vienen fogonazos de tu imagen, pero son breves, de apenas unos segundos. Tu pelo revuelto, tu bigote, esa barba incipiente. ¡Buah, tío…! Es como si me faltara algo, como si de repente algo no casara. Como si el puzzle tuviera una pieza menos. Tu voz me resuena, la tengo en mi cabeza, pero solo a veces, a ratos. Debería aprender a hablar catalán. Aprendre per dir-te només paraules d'amor... Estos días ha hecho menos calor. En el horizonte alguna bruma lo ha atemperado todo. Todo está conectado, o no. Vuelves a aparecer con una camisa teja, o color vino. Con las luces no se aprecia bien. De tez azulada. Por las noches, antes de dormir, me esfuerzo en pensarte. Quiero seguir soñando, quiero seguir pensándote, Taltavull
 
Party, de Troye Sivan 


domingo, 13 de septiembre de 2026

Aquel baño radikal

Anoche fue la del rechazo. Lo intentaba, pero tú preferías a mi amigo. Y aún así no me fui, no hui. Me quedé allí, junto a ti, Taltavull. Me acerqué y comencé a decirte cosas, aturullado por la noche. Reías afable, pero tu claridad diáfana me resquebrajó. Tan duro, tan implacable… Solo te dije cosas bonitas… Lo que quiero frente a lo que necesito. Lo que deseo y no obtengo. Lo que pido, que suplico desde el yo, desde el ego. ¿Se puede anhelar desde otros espacios, desde el alma? Luego, más tarde, cuando iban a cerrar, llegaste y comenzaste a bailarme. Una luna incasable girando despacio, con la calma suficiente. Sin ser consciente de que la batalla ya la tenías ganada desde antes de que comenzáramos a jugar. Y la rendición-victoria llegó en aquel baño radical. Contigo en mi boca, atragantándome de ti. Sin respirar, memorizando los azulejos y los mensajes escritos en las paredes mientras consumabas. Sin piedad, arrasando con tus dedos, confirmando que nunca más volverá a crecer la hierba…
 
Noche de copas, de María Conchita Alonso 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Cambiar de champú

Sudando la gota gorda. Ha vuelto el calor, casi un infierno. Te pienso solo a ratos. Tal vez no hayas dicho toda la verdad. Tal vez. Este septiembre se está haciendo demasiado largo. Leí en alguna parte que quizá vengas en abril. Todavía no hay fechas, pero no voy a contar los días que faltan. También pienso en la primera vez. En cómo hacer para que esa insatisfacción que siempre nos dejan los estrenos no lo mande todo al traste, en cómo hacer para que te quieras quedar. Qué cosas debería hacer para envolverte, para que no desistas, para que permanezcas dentro. Pienso en el principio, en los sueños que he tenido sobre eso. Pero en el mundo de las ideas, en la imaginación las cosas siempre marchan… Las cosas se suceden siguiendo un orden natural, aunque nada tenga lógica ni siquiera un atisbo de realidad. Que quieras arrancarme la piel, que des vueltas a mi alrededor y que entres aunque el piso esté fregado. A veces las primeras veces van bien… A veces pasa eso y ni así es suficiente. Cuántos besos, cuántas promesas y abrazos se han quedado en el aire, se han volatilizado… Se quedan en nada y solo dejan un rastro de derrota. De añorar lo que no fue. Por eso, Taltavull, tengo que idear la fórmula para que esa noche quieras dormir conmigo. Que no es lo mismo que dormir junto a mí. Se parecen, pero son cosas distintas. Cuántas veces habré estado junto a alguien sabiendo que estábamos en continentes diferentes…  Es una cuestión de piel, de tacto, de vida… Quiero que estés, que nos respiremos, que pensemos desde el otro. Que una vez que pruebes ya no quieras cambiar de champú. Conmigo…