miércoles, 9 de septiembre de 2026

Cambiar de champú

Sudando la gota gorda. Ha vuelto el calor, casi un infierno. Te pienso solo a ratos. Tal vez no hayas dicho toda la verdad. Tal vez. Este septiembre se está haciendo demasiado largo. Leí en alguna parte que quizá vengas en abril. Todavía no hay fechas, pero no voy a contar los días que faltan. También pienso en la primera vez. En cómo hacer para que esa insatisfacción que siempre nos dejan los estrenos no lo mande todo al traste, en cómo hacer para que te quieras quedar. Qué cosas debería hacer para envolverte, para que no desistas, para que permanezcas dentro. Pienso en el principio, en los sueños que he tenido sobre eso. Pero en el mundo de las ideas, en la imaginación las cosas siempre marchan… Las cosas se suceden siguiendo un orden natural, aunque nada tenga lógica ni siquiera un atisbo de realidad. Que quieras arrancarme la piel, que des vueltas a mi alrededor y que entres aunque el piso esté fregado. A veces las primeras veces van bien… A veces pasa eso y ni así es suficiente. Cuántos besos, cuántas promesas y abrazos se han quedado en el aire, se han volatilizado… Se quedan en nada y solo dejan un rastro de derrota. De añorar lo que no fue. Por eso, Taltavull, tengo que idear la fórmula para que esa noche quieras dormir conmigo. Que no es lo mismo que dormir junto a mí. Se parecen, pero son cosas distintas. Cuántas veces habré estado junto a alguien sabiendo que estábamos en continentes diferentes…  Es una cuestión de piel, de tacto, de vida… Quiero que estés, que nos respiremos, que pensemos desde el otro. Que una vez que pruebes ya no quieras cambiar de champú. Conmigo…
 

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