Los días más complicados duermo con tu voz abrigándome.
Cuando creo que el cansancio ya no me va a dejar dormir nunca más, me pongo
alguna de tus grabaciones Taltavull. Tu sonido, tu acento me va recorriendo la
piel poco a poco, con extremo cuidado, sin tocar, pero envolviéndome, colándose sin reparos. Me va
cubriendo, protegiendo del frío ausente. A veces me desvelas, pero no es un
desvelo malo. Hace unos días dijiste lo de que no estabas recuperado y se me
estrujó el corazón. Tan frágil. Tan huidizo. Si supieras el bien que me haces,
el bálsamo que eres para mis heridas. Un ungüento mágico. Más que eso. Eres el
aire limpio que respiro… Decías que continuabas yendo al hospital y lo dejaste
ahí, en el aire, sin dar más pistas. ¿Cómo saber cómo estás realmente? ¿Cómo
poder acompañarte en esa travesía tan complicada? No sé… ojalá. Lo que sí sé es
que dices cosas y me siento más feliz. Me tumbo en la cama sin sábanas y tu voz
está ahí, hasta que dejo de estar. Y al despertar no te has ido, continúas
junto a mí. Creo que ahora estás más guapo. Con esas camisetas, aún de verano. Siempre
en teatros oscuros, sin mucha luz. Un poco despeinado y esa incipiente barba de
unos días… Anoche volviste a susurrarme una nana y me fui dejando llevar sobre
tu pecho. Respirabas lento, como si no hiciera falta nada más. Como si todo
estuviera resuelto ya. Me sobrevolabas, a solo unos milímetros sobre mi piel. Paseabas
por mi espalda, luego por mi abdomen, recorrías mis piernas con sumo cuidado…
Te sentía en mi cuello, en la nuca. También te hacías con mis muñecas… Solo,
pero con tu voz en mí.
La nieve, de Guitarricadelafuente
Pd. Esta canción pertenece a la banda sonora original de 'La bola negra'
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