Que se me sale la camisita. Hoy estabas serio. Como
ausente. Parecía que todo era feliz, pero cuando la cámara no miraba no
sonreías. Bueno, hoy no, eso debió pasar hace como veinte días, pero no lo
publicaron hasta esta semana. Me gustaba tu camiseta, abrochada, rosa sandía. Dejabas
ver un poco la camisilla blanco impoluto. Qué difícil es cuadrar los cuellos,
Taltavull. Ibas muy guapo. Por ahí debe estar haciendo ya algo de frío, aquí
no. Parece que este verano no nos abandonará nunca. Tampoco se va el polvo del
desierto, cubriéndolo todo, asfixiándolo todo… matando, muriendo… Hundirme en
tu pelo alborotado para hallar algo de paz. Qué raro cuando las cosas que dices
no terminan de casar con tus gestos. Tan amable, pero tu rictus siempre serio. Tal
vez tenías la cabeza en otro sitio. Tal vez… La vida, la comedia está fuera de
internet. Eso dices. Y yo replico que internet es lo único que yo tengo, lo
único que me queda. Tus fotos viejas, descargadas, tus videos… Tus manos, esos
dedos extensos tan tuyos. Miras a los dos lados, con la tranquilidad de estar
en un espacio seguro. Aunque a veces parezca que no respiras. La cámara no te
mira. Yo sí. Solo a ti…
La camisita, de Christian Mira
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