miércoles, 21 de octubre de 2026

tantas tablas y stanislavskis

Tú ibas a ser para mí. Pero no. Ahí te veo en Instagram lejos. Y todo se desdibuja, se descompone. Habrá que reconfigurar, una vez más. Ojalá poder reiniciar. Y escuece un poco, tuerces la mirada y respiras con la glotis, aunque no sepas dónde está. Los días pasan. Demasiados amontonados al fondo del pasillo. Apretujados, desechados. Suena una canción bonita, como alegre. Un buen filtro y todo parece mucho mejor a este lado de la pantalla. Ya no lloro, se me han gastado las lágrimas de tantas tablas y stanislavskis. Dicen que cuando exprimes demasiado un recuerdo triste, deja de doler, deja de surtir efectos, deja de existir en la memoria… Y te veo de pixel en pixel, sin poder tocarte. Triste. Es lo que me toca, una vez más. Todo era una delusión con tilde en la o. El sofá está lleno de cosas, vacío de personas. No hay nadie junto al reposabrazos. Ni en el balcón viendo cómo chispea en esta tarde tan oscura de octubre. Ni rastro en el baño, ni en la cocina… Todo está vacío.
 
En mi cabeza, de La Casa Azul y Dani Dicostas 

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