Y a pesar de todo, hay gente que me quiere. He vuelto
a tu foto, Taltavull. Y me han vuelto a sorprender tus ojos, tan profundos, a
veces tristes, otras curiosos. Tu media sonrisa, los raros de tu barba y tu
piel tan nítida, tan nívea… clarividente, aunque no lo creas… Y se me agolpan
en la cabeza todas las cosas que te tengo por decir. El lunes fue un día complicado,
la cabeza me iba a explotar y tuve que tomarme un paracetamol. Estuve aguantando
prácticamente toda la tarde, pero al final me rendí. La cabeza me iba a
estallar. Supongo que porque al final las cosas son así, y no siempre el viento
sopla a favor. Sabes, el martes estuve leyendo sobre la self-awareness. En como
hay quienes disocian vivas. Creen ser mejores, estar por encima, aunque todo
sea una ilusión. Y esa ilusión convierta nuestro paseo en un camino de espinas.
El miércoles me corté al abrir una lata y lo hice todo mal. Todo lo que no
había que hacer. No había nadie a mi alrededor a quién preguntarle por lo
nocivo que puede llegar a ser el algodón. Mirando tu foto dudo de que se pueda
ser más guapo. Aunque estés tan serio… Cobijarme hasta quedarme sin aliento en
tu cuello, refugiarme y dejar que el mundo se nos caiga, que los truenos suenen
a lo lejos y que el agua se lo lleve absolutamente todo. Y nada nos importará
porque respiro tu aire, porque todo lo que nos ha pasado nos ha llevado a ese
cine en el que posas para la cámara. Abrigarme con tu camiseta a cuadros y
palparte bajo esa camiseta tan azul marino. Y de verdad que creo que no puedes estar-ser
más guapo. Y tu foto hoy no me da tristeza porque esta semana me han querido,
me han llenado de palabras bonitas, de las que te dan alegría. Y me da tanta rabia
que no hayas estado aquí para poder contártelo todo, para que vieses como la
tormenta se ha ido disipando poco a poco… Y ahora solo hay calma, solo tu foto y
calma…
Se me va, de Bambino
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