Anoche
estuviste aquí. Estuviste aquí, pero me dio miedo verte, que todo se
desvaneciera en el aire, que se evaporaran en el aire todas y cada una de mis
ilusiones, mis ensoñaciones. Te vieron, pero apenas hay videos en tiktok. Es
como si a nadie le importase y pienso en tu peinado, tan disoluto, tan a su
pelota… Y tu sonrisa… ¿Cómo habrás pasado la noche? ¿Habrás pasado frío en ese
hotel de la Carrera? Estas tardes está refrescando, la primavera no quiere irse,
pero tú sí que te vas. Quizá ya estés en un avión de vuelta en Barcelona. El
Prat, el barrio gótico, la Boquería… Tu piso, tus cosas, la ropa sucia enrollada
dentro de la bolsa de viaje… Una lavadora rápida, algo de picar y una partida a
la switch 2 antes de dormir… Puede que conocieses a algún chico guapo cazando pokemons,
pero yo entonces no estaba. Igual que no estoy hoy… Tan distinto a ti, que me
da vértigo pensarlo. ¿Se puede soñar con algo tan irreal, tan imposible? ¿Eras
igual de guapo en el 16? Si me hubieras visto entonces qué hubiera pasado… Vuelve
a refrescar, el alisio haciendo de las suyas… Tal vez me ponga el pulóver
verde, me gusta mi pijama gris, el que nunca verás. Mañana tienes actuación en
un teatro, uno con un nombre raro. Te sigo, veo todos tus videos, aunque salgas solo unos segundos y se me atraganta la vida, la mía… La tengo atascada, tanto que
hay momentos en los que no puedo respirar. Las rodillas me duelen tanto que por
las noches me despierto un par de veces para darme friegas con alcohol… Y el
alcohol es ahora mi único remedio para que toda esta tristeza que cargo deje de
parecerme algo real…
Probé el caballo, de Emilia, Pardo y Bazán
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