miércoles, 8 de agosto de 2007

Colores finitos

Tus pantalones son beige claro. Tu antebrazo es moreno. Tus ojos, canelos. Tu camiseta es azul marino con letras rojas y amarillas y mi dolor, infinito.

martes, 7 de agosto de 2007

Perro muerto

Gracias por llamar.
No sé para qué lo hiciste, pero supongo que te tengo que dar las gracias.
Felicidades, últimamente consigues que todo en mi mundo sea gris.
No sé cómo lo haces, pero lo haces.
Cosas de la vida, sospecho.
¿Cómo es posible que algo que, en principio, es positivo logre una desazón tan grande en mi estómago?
Esto no va y lo sabes...
¿Por qué insistes?
¿Por qué me haces esto? ¿Para qué?
Acaba de una vez con este perro muerto para que pueda llorarlo.

lunes, 6 de agosto de 2007

Canción de buenos días

Conchita canta una vez más...
Me miras y no sé, si acercarme.
Quisiera desnudar tu pensamiento,
y lograr entenderlo.
Y estoy a tres segundos de rozarme,
con tu mano.
Pero no debo, no puedo,
ni sé ya,lo que quiero.
Y te vas, y me muero y te pierdes,
Entre la gente,
Y aunque sigo ahí, mi mano,
Se ha ido contigo,
Y tira de ti pa que vuelvas.
Me miras, sonríes y no sé, si acercarme.
Quisiera que ya fuese mañana,
Y saber, si me besaste.
Y estoy a tres segundos de rozarme,
Con tus labios.
Pero no debo, no puedo, ni sé ya,
Lo que quiero.
Y te vas, y me muero y te pierdes,
Entre la gente,
Y aunque sigo ahí, mi mano,
Se ha ido contigo,
Y tira de ti pa que vuelvas...
***
Después no puedo dejar de pensar... Una vez más, te has vuelto a olvidar de mí. Y me pongo triste. Tal vez mañana sea otro día...

sábado, 4 de agosto de 2007

Escudriñando silencios

Hoy continúa tu silencio. Devastador, como siempre. Sin razón que pueda escudriñar. Sólo el recuerdo de tu voz ahora muda retumbando en mi cabeza. Sin explicaciones. Una y otra vez. Es un martillo incansable y rotundo que no tiene piedad alguna de los vivos, ni de los muertos. Podría haber excusa. Me gustaría inventarlas, pero necesito tu ayuda. Sin ti, nada es posible.
No puedo continuar mucho más tiempo en vilo. Y lo sabes. ¿Hasta dónde tensarás esta cuerda? ¿Hasta que se rompa? Recuerdo tu camiseta verde limón y una tenue sonrisa se me dibuja, pero estoy triste. No puedo evitarlo. Me gustaría que todo fuera distinto. Sé que no somos iguales, pero asumo. Siempre lo hago.
Tal vez sea miedo lo que siento ahora. El silencio me enfada a veces, pero siempre me asusta.
Los días pasan casi sin darme cuenta. Van rápido. Podría hacer el cálculo, creo que todo comenzó a finales de noviembre. No sé qué día exactamente, lo debo tener apuntado por alguna parte de mi memoria. Pero el gran día, sin lugar a dudas, fue el 31 de mayo. Hace 65 días. ¿Es demasiado tiempo?
Sé que me faltan algunas respuestas y también que quiero seguir esperándote. Aunque no me guste reconocer lo que siento. Aunque tenga miedo. Aunque a veces me enfade contigo sin decírtelo al oído. Aunque seas distinto a todos, a mí. A pesar de todo...

viernes, 3 de agosto de 2007

Mi veleta

El viento ha dejado de soplar. Sólo lo hace cuando tú quieres. No sé cuál será la razón esta vez de tu silencio. La brisa ya no me despierta, eso lo hace su ausencia. El aire es pesado. Tanto como el plomo. Nada se mueve y espero. Tal vez otro día, quizá mañana o la semana que viene. No quiero que de tanto que repites que soy yo quien olvida, quien pasa de largo, quien no, todo eso se convierta en verdad, en una dolorosa y vacía. Deseo que algún día vuelvas a querer que el viento sople para mí, que los molinos sigan girando y que mi veleta retorne a ese perpetuo movimiento que me hace seguir vivo.