sábado, 1 de agosto de 2026

Solo canciones de Ana Mena

El caballo de troya es mentira. Una más que me pellizca el estómago. La boca del estómago y me aniquila. Leí tu entrevista en el Sport, taltavull. Hasta cuándo va a durar esto. Cada día me cuesta más mantener en alto esta fantasía. Y el pellizco se me va haciendo grande. Y me cuesta respirar. Y da igual que la música que suena sea alegre. Da igual. Los días pasan y todas las cosas que toco se me desmenuzan entre los dedos. Como si todo estuviera hecho de arena de playa. Con muy poca agua. A mi alrededor ya nada es eterno. Ojalá solo hubiera canciones de Ana Mena. Estar en una discoteca donde no haya mañana, ni importe la luz del sol. Ojalá. Pero no, aquí solo hay una red de arrastre, que se lo lleva todo menos a mí. Los viernes a las nueve siempre me quedo solo. Veo las manadas yendo a por perritos y hamburguesas. Dan vueltas alrededor de la charca y los italianos parlotean a su manera persiguiendo el hotel más caro. La ciudad está al otro lado del cristal, donde no puedo tocarla. Regreso a casa solo, mirando las caras que se me cruzan. Suplicando un gesto amigo. Y nadie escucha mi grito...
 
La camiseta, de Las Bajas Pasiones 
 
 

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