El regreso. Un avión tonto sin destino claro. Una desazón oscura y un largo silencio. Volver del pasado, de ese que ocurrió hace diez años, más o menos. Estar allí fue extraño. Como si nada hubiera cambiado, y eso que sí lo ha hecho. Mucho, pero no suficiente.
Nunca lo es. Un cuerpo, el agua, miradas nerviosas y la pena. Una inmensa. Será la última vez, pensó. Aunque no fue algo firme. La duda era igual de grande, que la tristeza. Aquel lugar estaba lleno de gente extraña, de otro mundo. ¿De dónde ha salido él? ¿En qué instante se cortó el cordón umbilical para siempre?
Si ese es el principio, cual será el final. Una idea, la única. Sin importar el resto, porque es así. Aunque no le guste. Cuanto daría por ser distinto. La piel, la suya, cambia. Todo lo hace. Y ya es demasiado tarde para detener la metamorfosis. Ya no podrá volver a ser él. Nunca.
domingo, 20 de mayo de 2007
sábado, 12 de mayo de 2007
La metáfora
| Nunca se me hubiera ocurrido. Se supone que soy un tronco. ¿Tronco?, pensé y no pude más que imaginarme uno de esos árboles talados por la mitad, en mitad de un bosque extraño, lleno de pinos y yo ahí en el medio de la nada, siendo un tronco... ¡A ver si tengo que cambiar de medium! Pero resulta que no, que soy un tronco fuerte, capaz de conseguir lo que deseo porque la fuerza está en mi. Seguro que de un bonito árbol. Un poco hermético, eso sí. Y también complicado para las almas sencillas y sensibles... Lo cierto es que ¿por qué no? Pues eso. A intentarlo se ha dicho... PDT. ¿Por qué no utilizarán metáforas más asequibles a la comprensión humana? |
Eurovisión
A pocas horas de que dé comienzo el Eurofestival sé que por motivos ajenos a mi voluntad no lo podré ver. Y ya van tres años... Aún así estaré pendiente. Tal vez sea este el año en que España quede primera. Mucha suerte a Nash o D´Nash, o como diablos se llamen. También a Rebeca -la autora de la canción-, que es una 'pasada'... Más datos y sonidos en: http://www.eurosong.net/songs/list.php?country=es&PHPSESSID=29f3e323e42deb90 |
viernes, 11 de mayo de 2007
La condena
Estoy a punto de cumplir mi segundo día en el exilio. Casi 48 horas, desde la última vez que me tocó el hombro. Fue en una calle con árboles y había mucho ruido. Tenía prisa, como siempre. Lo peor no es el tiempo que hace, sino el que hará sin que se produzca de nuevo. Sin que me vuelva a tocar el hombro. Con suerte el fin de esta maldita condena debería ser el próximo 27 de mayo, aunque tal vez todo se prolongue mucho más tiempo… Si no es ese domingo, no quiero pensar cuándo será.
El caso es que estoy mejor de lo que pensaba. Vale que es lo único en que puedo pensar, pero esto ya lo sabía -que iba a suceder-, antes de que pasase por lo que el fallo del juez no me pilló por sorpresa. La sentencia llegó, pero lo que más triste me puso fue la confirmación, que me comunicaron por teléfono. Maldito aparato, pensé y seguí a lo mío, atontando por el calor.
Ahora sólo me queda seguir imaginando conversaciones en las que digo lo que quiero y me responden lo que deseo… Y, claro, también en lo bonito que es el mundo de las coincidencias.
El caso es que estoy mejor de lo que pensaba. Vale que es lo único en que puedo pensar, pero esto ya lo sabía -que iba a suceder-, antes de que pasase por lo que el fallo del juez no me pilló por sorpresa. La sentencia llegó, pero lo que más triste me puso fue la confirmación, que me comunicaron por teléfono. Maldito aparato, pensé y seguí a lo mío, atontando por el calor.
Ahora sólo me queda seguir imaginando conversaciones en las que digo lo que quiero y me responden lo que deseo… Y, claro, también en lo bonito que es el mundo de las coincidencias.
martes, 8 de mayo de 2007
Agonía
Otra vez lo ha hecho. No sé cómo diablos me embauca, pero siempre lo consigue. Me eleva hasta el cielo, hasta lo más alto, para luego, sin saber muy bien cómo, dejarme solo, en el aire, abandonado. En el vacío, cual moribundo que sólo siente una irremediable angustia. La pena se hace extrema, pero se deja vencer por la agonía. Dolor y sufrimiento, que es más doloroso porque minutos antes había sabido de lo que se siente en el Paraíso. Ese lugar en el que el tiempo no existe y en el que muy pocas veces he estado, pero al que deseo volver.
La última vez, por ahora, fue en el mismo lugar que la primera. Cosas de la vida, que a veces da vueltas y vueltas y es de mil colores, todos distintos. Recuerdo aquel día, como si fuera este. Era mediodía y llegaba tarde. Lo vi y ya no pude hacer otra cosa. Lo que me rodeaba daba igual, igual hoy. Pero esa otra historia, la del principio, tal vez la cuente otro día… Porque la desazón me inunda y tengo que luchar para no dejarme vencer.
Al final, agonía. Agonía tras dar un paso más hacia él. Tiene esa virtud, la de lograr que algo bonito me sitúe al borde de un precipicio al que no sé si debo saltar. Me intranquiliza, me deja con ese sabor agridulce en las entrañas que no me permite disfrutar de haber estado cerca de sus ojos, ni de su voz, ni de sus pulgares...
La última vez, por ahora, fue en el mismo lugar que la primera. Cosas de la vida, que a veces da vueltas y vueltas y es de mil colores, todos distintos. Recuerdo aquel día, como si fuera este. Era mediodía y llegaba tarde. Lo vi y ya no pude hacer otra cosa. Lo que me rodeaba daba igual, igual hoy. Pero esa otra historia, la del principio, tal vez la cuente otro día… Porque la desazón me inunda y tengo que luchar para no dejarme vencer.
Al final, agonía. Agonía tras dar un paso más hacia él. Tiene esa virtud, la de lograr que algo bonito me sitúe al borde de un precipicio al que no sé si debo saltar. Me intranquiliza, me deja con ese sabor agridulce en las entrañas que no me permite disfrutar de haber estado cerca de sus ojos, ni de su voz, ni de sus pulgares...
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