Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor...http://es.youtube.com/watch?v=dUOmk6Wjf9YPdt. ¿Qué hacía yo en un día como hoy hace justo un año...?
Me iba a resistir. Se suponía que hoy no iba a referirme ni a Barack Obama, ni a las elecciones norteamericanas ni a nada de eso. Iba a pasar. Es más, sinceramente, creo que la noticia más importante del día es que una edil de Patrimonio no sabe qué diablos significan las siglas ONG. Lo leí esta mañana en un periódico de este controvertido archipiélago. Además, recuerdo que el pasado 3 de septiembre en una entrada de este mundo reconocí que yo no votaría por el nuevo presidente electo. Y con este panorama, me quedo con un titular de un medio de comunicación iberoamericano: ‘Martes negro’. Y no sé a donde quiero llegar a parar. Reconozco que cuando la vi, no pude evitar querer que la foto estuviese en azultokio. Ojalá todos los que aventuran que el mundo cambiará para mejor a partir de ahora, tengan razón. Más modesto, me conformo con que poco a poco quienes me rodean y yo podamos seguir dibujando sonrisas porque como dice el famoso latiguillo: Yes, we can.http://es.youtube.com/watch?v=6PDmZnG8KsMPdt. Alguien la ha versionado, pero yo me quedo con la original...Pdt. Hoy USA ha votado a Obama, pero también, en California y Florida, ha rechazado los matrimonios entre personas del mismo sexo. Cosas de la vida...
Este martes le he dado mil vueltas a una palabra. Un verbo, para ser más exacto. Merecer. Dicho de una persona: Hacerse digna de premio o de castigo, cuenta la RAE. En otro diccionario dicen que significa hacerse digno de lo que corresponde, sea recompensa o castigo. Dos formas distintas de decir lo mismo. Y sigo barruntando. Me agobia. No sé por qué. Lo de merecer algunas cosas y también lo que no merezco. Le he dado mil vueltas y me preocupa aquello bueno que tengo y tal vez no merezco, o lo malo que me pasa y pienso que no merezco. También anhelo logros, esos que sí pienso que merezco. Y esta noche todo me parece una montaña, de esas escarpadas y de complicado ascenso. Busco sinónimos... y aparecen meritar, alcanzar, lograr, ganar, obtener o premiar, pero tampoco me convencen. Debe ser que no tengo el día, pero lucho. A veces es lo único que hago. Y regreso al principio: a aquel en el que un día veía el color del cielo y, bueno, el resto ya lo sabes, creí que esta vez todo sería diferente, mejor. Y lucho por descubrir las razones y al llegar al verbo merecer vuelvo a tropezarme con él.http://es.youtube.com/watch?v=B8SVDn34vVQPdt. Hay canciones que son ideales para determinados momentos. Esta de Buika lo es para definir cómo me siento justo ahora... Más de lo que crees. Un abrazo.
La mayor parte del día he estado triste. Sin razón.
La razón hoy me la callo.
No me apetece ahondar en mis heridas, aún abiertas.Como si tuviera dolor de 'extrañas'.
He luchado contra mi sino en La Laguna, como casi siempre.
De regreso a casa: ratas de alcantarilla, cucarachas y un chino en moto.Mañana será otro día.http://es.youtube.com/watch?v=13PkFPN5ANgPdt. Una canción del pasado que he tarareado un millón de veces y que ayer apareció. Ya no siento nada, porque lo que era pasó, pasó y mis dudas no se resuelven con deseo, te deseo, agitándote...
Concluyo que no me gustan los domingos cuando vuelvo. El cielo suele ser gris triste y los rayos del sol no siempre juegan a cosas divertidas. Los últimos días he estado en Fuencaliente, junto a gente de la cultura, que no revuelto. Unos me dicen que la cita ha sido fructífera y otros que suena a ‘añeja’. Nada nuevo bajo el sol. Y, una vez más, no sé qué pensar al respecto. Supongo que tras tres días que mi principal conclusión haya sido que los domingos no me gustan, cuando vuelvo, no dice mucho de mí. Podría hablar de que el hotel estaba en mitad de la nada, como una especie de metáfora de la cultura de estas islas, alejadas y singulares; o que cuando Fabiola Socas canta ‘Piensa en mí’ me derrito y me pongo un poco triste. También te contaría que he aprendido muchas cosas, incluso, que he llegado a hablar con un teólogo que me explicó el origen de esa extraña costumbre de algunos hoteles de dejar una biblia en las mesillas de noche. Hubo momentos memorables, miradas increíbles y deseos vanos. Música y teclas, también palabras raras sobre arquitectura imposible. He descubierto además que da igual el lado de la cama por el que me acueste, al final, siempre amanezco por el lado de la derecha, que da la casualidad que en esta ocasión estaba mirando al mar, gris plata. El viento azotó algunas horas, me enteré de algunos chismes complicados y olvidé. ¡Qué más puedo pedir!http://es.youtube.com/watch?v=iZOMmzuj2JUPdt. De estos días me guardo muchos pensamientos... Unos buenos y otros no, pero todos envueltos con esa melancolía típica y perpetua de quienes un día partimos del corazón verde del archipiélago...