sábado, 26 de abril de 2014

Desde la resignación


Evitó por todos los medios encontrarse en aquella habitación solo, inmensamente solo, pero su empeño cayó en saco roto. Allí estaba, estirado en aquel sofá un poco estúpido y sin ideas que no le dejaba escapar a mundos diferentes. Soñó desde la resignación con una playa desierta, donde las olas en lugar de romper acariciaban la arena. Vivió unos segundos entre cantos de sirena y al contar tres despertó. Volvió de sopetón al sofá destartalado y a llorar. Volvía a la soledad y en ese duro regreso supo que todo se había acabado y en ese todo irremediablemente estaba él mismo. Y ya sin fuerzas, sólo supo permanecer en aquel lugar.

sábado, 19 de abril de 2014

Comunicado: 7 años de Azul Tokio

Este sábado de abril Azul Tokio celebra su séptimo aniversario. Muchas cosas se han sucedido en este tiempo desde aquel primer 19 de abril. Parece que fue ayer, pero han pasado los días y aunque no siempre ha sido un tránsito sencillo aquí continuamos: juntando palabras, dándoles la vuelta y sobre todo queriéndolas, mimándolas. Gracias a todos por acompañarnos.

lunes, 14 de abril de 2014

De un momento a otro



¿Quién eres? A veces en mitad de la noche me despierto con esa duda. Hecho la vista atrás y me pregunto si todo aquello, lo vivido, fue una mentira inventada por mis malditas ganas de que me quisieras o si por el contrario existió. ¿Me imaginé tus caricias, tus miradas, tu manera de ver el mundo? Quizá sea porque el frior de mis sábanas me aturde demasiado. Hay días en que no puedo resistirlo y siento en mi piel que me vuelves a querer, que no te has ido y que aparecerás de un momento a otro para decirme que la jornada ha sido complicada pero que ahora estará todo bien, porque estás a mi lado. Pero al abrir los ojos todo se desvanece, igual que el humo, y ya no me quedan fuerzas para seguir anhelándote, amándote en silencio. Vuelve, por favor, vuelve junto a mí...

miércoles, 9 de abril de 2014

Sin palabras

Esta mañana al despertar supe que me había quedado sin palabras... y ahora no sé muy bien qué hacer.

jueves, 3 de abril de 2014

Sin piedad

A veces toca mentir, o que te mientan. Unas veces estás arriba, en lo más alto, y caes de bruces ante una realidad que te disgusta sobremanera. Otras, simplemente eres tú quien deja caer a los demás sin piedad y una vez que el vaso se rompe contra el suelo, ya no hay forma de remendarlo. Al final llega el instante en que ya no sabes discernir entre lo cierto y los infundios (malditos), que no sabes qué diablos creer porque estás agotado de tanto andar dando círculos que no llevan a ninguna parte. Y mientes y te mienten, y la noria nunca deja de dar vueltas y todo se va apagando poco a poco... A veces te apetecería bajar, descansar un rato, pero sigues ahí: escuchando cosas que no son ciertas y -en ocasiones- también pones tu propio grano de arena creyendo que callando o vistiendo las palabras con adornos rimbombantes van a ser menos dolorosas. Pero no puedes evitarlo, porque al fin y al cabo también te toca mentir.