Me despierto escuchando a Jeanette. Algo del corazón de un
poeta… No sé muy bien qué me dice, el estómago lo tengo un poco revuelto. Como pesado
y eso que apenas cené nada. Copos de espelta, creo. He vuelto a soñar con Ignasi
Taltavull. No podía dejar de mirarle las manos. Sus dedos… Me susurraba cosas
en catalán y me iba amansando poco a poco, despacio, con la calma de un orfebre
del siglo XVIII. Sonreía sin dejar de dar vueltas a mi alrededor. No dejaba de
sonreír… Recuerdo el roce con su camiseta abierta. Sus botones, esos pequeños botones
blancos que no querían encontrar ojal... Hablaba de sus cosas, del fútbol, del
humor, de su ruina… Y yo asentía todo el rato porque solo deseaba una cosa. Que
aquello no parara nunca, que nunca dejara de dar vueltas a mi alrededor, que
nunca dejara de recitarme versos de Àngel Guimerà, que nunca me dejara de sonreír…
Y después estaba su boca, como surcaba mi nuca, y su piel tan distinta, tan
desconocida… No sé si llegamos a bailar, no es de esos, recuerdo cómo sus dedos se entretejían con los míos, le sentía a mi espalda, tan cerca que casi no quería
respirar por si en algún suspiro tonto todo se me fuera a desvanecer… Su lengua
erizándome la piel, conquistando cada centímetro y yo rindiéndome, sometido por
completo. No pares, no te detengas… Y ahí estuvo todo el tiempo que quiso y
más. Exhausto. Sin aliento, prestándome su felicidad tibia y espesa en la
habitación de un hotel cualquiera. Tenía vistas a la ciudad, que dormía sin
saber cuán feliz me había hecho él. A lo lejos se comenzaba a ver lo claro y
volvimos a comenzar de nuevo. Él. Más despacio, ahora sin urgencias. En mi
cabeza memorizaba cada gesto, cada movimiento, cada sonrisa. Me comí sus dedos,
mientras él visitaba mis adentros. Llegó hasta el final, cruzó la puerta, anduvo
diestro y no dejó hueco sin decorar a su manera. Después, al final, debí irme. Bajé
en el ascensor con la certeza de que todo volvería a pasar porque, a veces, las
cosas bonitas se repiten, aunque nunca hayan sucedido.
Corazón de poeta, de Dulce y Agraz
Pd. En tan solo unas horas, nuevo aniversario. Gracias.
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