http://www.youtube.com/watch?v=qvygyukGSLk
Pdt. Regresa Duncan Dhu y su 'Capricornio'...
Hubo un tiempo en el que todo era distinto. Los pájaros ladraban, las farolas del camino cantaban y los calamares cultivaban margaritas en el fondo del mar. El cielo era rojo y las gasolineras eran sitios increíbles en los que siempre pasaban historias fascinantes. Aquellos días me daba por lavar la ropa a medianoche y tarareaba aves maría antes de dormir al cobijo de un pequeño quinqué. A veces veía la tele y otras me daba por soñar con cuadros. Sí, hubo un tiempo en el que el agua era del mismo color que el cielo y le recitaba versos de amor a las nubes de algodón. Ahora aquellos días se van y regresan cuando ponen canciones alegres en la radio. Te has ido en un velero. A día de hoy te resistes a atracar en mi puerto. Eres de vida alegre y sé que tarde o temprano nos veremos las manos. Tal vez en un supermarket o en una furgo donde se escuchen los fuegos de artificiales. Hay cosas que simplemente se saben. Te espero porque el principio de esta historia está aún por escribir…
Había un olor extraño en aquella habitación. Como si estuviese eternamente cerrada. El moho asomaba por las esquinas. En el centro había una mesa señorial. Con seis sillas tapizadas en terciopelo a sus extremos. El jarrón era chino y con rosas azules. También había una helecha un poco mustia junto a una de las paredes verde marino. Los azulejos del suelo hacían dibujos, pero la mayoría estaban agrietados. La ventana siempre estaba cerrada, salvo los domingos que venía visita. Era entonces cuando el olor se decoraba con café, mistela y galletas de mantequilla. Mientras todos hablaban alrededor de la gran mesa, el niño que se creía el rey del mundo se divertía acurrucado debajo inventando historias y mirando zapatos y calcetines…
Dicen que ella sólo toca el piano. Lo hace día y noche. Nadie sabe muy bien por qué. Desde que recuerdo, de su habitación no sale otro sonido. Casi siempre triste, igual que los melocotones en diciembre o las televisiones rotas. Una música melancólica que se repite una y otra vez, pero que siempre parece distinta. Y es que los dolores nunca son iguales...