No es real. Lo sé, esto que me bulle, que me despierta
el cuerpo cada vez que veo una de tus fotos. Tu bigote deshaciéndose en el aire,
tus videos de Instagram, tu maldita sonrisa… Todo se me desvanece a la luz de
la claridad del día. Pero ahora es de noche y quiero que todo siga siendo así, tal
y como lo pienso, unas horas más. Soñar contigo, la última vez hasta que
amanezca. Dar vueltas, bailar con las escobas, taconear y bailar hasta que el
cuerpo desfallezca. Ya vendrá ese mañana lleno de remolinos y cosas
complicadas. Imposibles que no convienen. De cuestas insalvables, de soledades
mal llevadas… Esto no es real, pero sí es triste. Es triste que todo esto que
me atraviesa el pecho solo sea una mentira. Que estés en Barcelona… Que no
sospeches ni por asomo lo que me pasa en la barriga. Que los días se me vayan
esperando que suene el timbre. Que toques la puerta con los nudillos porque
sabes que te estoy esperando. Toc toc toc, tres veces como si la brisa de verano no
quisiera hacernos daño. Todo sería tan distinto, por eso sueño por las noches. Para
poder descansar un poco, dejarme ir… Que todo sea como debe ser… Dejar que pase
el tiempo, esperando que ocurra algo que tal vez no suceda. Y vuelve tu bigote
taltavull, regresa y me devuelve una sonrisa. Puedo dormir plácido, como si ya
diera todo igual porque hemos ganado esta guerra… Entre tus brazos.
Madrid City, de Ana Mena
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