Te quiero ver, ya no dejo de pensar en ti. ¿Qué
voy a hacer? Si te quiero solo para mí… Tus manos, tu sonrisa, tu humo, tu todo
lo rodea todo ahora que no estás. Te deseo bailándome, alzando las manos hasta
el techo, dejándonos llevar como hacen las hojas secas de agosto… Damos vueltas
y vueltas, somos los molinos que dan sombra el trigo y a la cebada. Te imagino
devorándome otra vez, lleno de mil besos, derretido en tu fuego… Y ahora no hay
más mañana que éste. Este que no existe, que no está, que es tan irreal como
los unicornios malos o las medusas complacientes. Todo es mentira, aunque las
noches se me pasen buscándote como una perra en celo. Deseándote desbocada cada
segundo que pasa. ¡Estoy aquí, maldito taltavull! Mi habitación, tus sábanas,
el almanaque de la nevera,… Me saltan las alarmas de móvil: Tu protección ha
caducado. Renuévala ahora. Pero ya no soy de este tiempo, no me apetece San
Juan, ni este verano. Para qué respirar si no estás dentro de mí, solo dentro
de mí. Tus dedos, tu piel, tu puto sabor… Y el ventilador no sacia mi sed, ni el
agua fría mi calentura. Puede ser que este mal ya no tenga cura…
Mírala, míralo, de Alejandra Guzmán
No hay comentarios:
Publicar un comentario