Hoy he salido de casa sin paraguas. No ha llovido, pero me hubiera gustado llevarlo encima para que me cobijase de las nubes que me acechan. En mi camino me tropecé con tus ojos. Un instante. Sólo eso. Una décima de segundo. Se me quedaron clavados y no pude deshacerme de ellos en todo el día. Anduve unos segundos, pero al trasponer la esquina -allí donde ya no podías verme- tuve que detenerme. Las piernas me temblaban. Respiré hondo y seguí hacia adelante sin nada que me protegiera de la lluvia que está por venir.http://es.youtube.com/watch?v=nAUqwzQYNVYPdt. El día ha sido extraño. Todos hemos exhibido hoy nuestra rabia ante las injusticias...
Mis dedos huelen a naranja. Es un olor penetrante. Mi piel está impregnada de su sensación. La del recuerdo sempiterno. Esta tarde, caminando, me he fijado en las cabezas. No lo he podido evitar. En unas y en otras, pero sobre todo en aquellas que me recuerdan cosas. A ti. Fue después de hablar con el pasado reciente. Siempre me tratas mal, dije tímido y casi en silencio. Me respondió que eso no era así, pero que yo todavía era un niño. Uno de treinta años. Creo que sonreía al otro lado del teléfono y, lo reconozco, me puse un poco nervioso. Como cuando quieres pasar un examen o como cuando deseas quedar bien sea como sea, a toda costa. Aunque sepa que quién pone la nota definitiva ya no está en mi mundo. Colgué y seguí escribiendo. Más feliz que en el resto del día. Me reconcilié con mi cotidianeidad por unas horas. Esa que últimamente me aburre demasiado. La misma que me invita a huir. Lejos. Hace unos meses lo intenté. Quería alejarme del mundanal ruido, pero nadie, ni siquiera yo mismo, lo entendió. Y por eso sigo buscando. Mirando hacia adentro, pero también fuera. Porque sé que lo de ahora, aunque a ratos me guste, no es lo que deseo. Y es ahí, en el mundo de los anhelos, en el que quiero descansar.http://es.youtube.com/watch?v=u_wcnyaUwHgPdt. Una vez más la misma foto, pero distinta. La canción siempre me gustó. Un abrazo a los nuevos, espero que se queden. Y también un compromiso: actualizar esto más a menudo...
El Círculo literario de Madrid es un rincón especial. Allí me encontré con una exposición sobre los idiomas. Decían que son reflejo de los lugares donde se practican. Y siento que es verdad. Después la ciudad y las alegrías. Tiendas, caras, brazos y ojos claros. La comida también está bien. En el Retiro oí los tambores de los brasileños, miré los patos y temí, una vez más, caer al agua. La noche regresó y el frío se hizo evidente. El cielo despejado tiene esas cosas. La Puerta del Sol, La Latina y Chueca. Siempre Chueca. También me gusta la Gran Vía. Mucho más que el regreso. Ya en Tenerife miro hacia atrás y me da vértigo porque todo aquí sigue yendo sobre ruedas. Igual que allí. Y disfruto y me río. Sonrío y me duele la mandíbula. Hacía tiempo que no lo hacía tanto y tan seguido. No sé qué pasa, pero tampoco me preocupa demasiado. Quiero vivir esto. Esa otra vida, que quise y no tuve porque me daba vértigo. Y hoy me apetece hablar de LadyQueen. Estos días he estado mucho tiempo con ella. Cada día me sorprende más. Alegre, vital y, lo mejor, real. Quiero aprender de ella. Me apetece beberme la vida.http://es.youtube.com/watch?v=KXA_DYapGgc&feature=related
La capital. Madrid. Allí estuve menos de 48 horas. Lo que muchos llaman: un suspiro. Y no sé cómo describir todo lo que me pasó en tan corto espacio de tiempo. Se me había olvidado lo que era estar lejos de esto. De mi realidad, de la única que tengo. Sin palabras. Así soy hoy. No hubo ni un solo pero. Todo bien, satisfecho. He sacado algunas conclusiones, para eso fui. Y te las iré contando, no desesperes, poco a poco. Aún tengo que digerir todo esto. Mi nuevo mundo, que sigue llamándose igual aunque ahora es mejor. Y me quedo sin formas de dar las gracias a todos. Encogido de hombros. Siento que no tengo tantas manzanas para regalar. Y sé que son tonterías mías, que no hace falta, pero... Así estoy, después de celebrar un triunfo. Con la satisfacción de querer seguir rodeado de ustedes. De los que, sin pedirlo, aparecen y se quedan. En este primer capítulo te cuento que me quedé muerto con una china que corría como una loca por uno de esos túneles sin gente que juntan una línea con otra en el metro madrileño. Iba cargada de bolsas de plástico -del que huele- y no supe a dónde iba, pero lo hacía a prisa, como si le fuera la vida en ello. Oí su estruendo minutos antes de que pasase a mi lado. Paralizado esperé mientras el ruido se iba aproximando, como una tormenta en una noche fría. Me pilló en una escalera mecánica, con mi maleta de ruedas, y siguió de largo con todo su ruido acompañándola. Después, el silencio. Un señor me dijo que ya no había más metros y tuve que salir al mundo exterior. Eran las dos de la mañana, hora de allí. Pisé la ciudad y comencé a ver a los típicos chicos de Madrid. Había miles. Todos me parecen iguales. Altos y delgados, blancos de piel, con el pelo oscuro y ojos claros. Guapos. Claro que hay feos, pero no lo son. Y supe que hay cosas que sí merecen la pena. Y una es todo eso que está por descubrir. En positivo, aunque creas que las canciones son tristes, siempre hay rayitos de luz tenues que se escapan entre las rendijas. Porque Amy Winehouse también canta otras canciones...http://es.youtube.com/watch?v=I6LVGcIC1TcPdt. Estoy ruborizado. Lo reconozco. Las visitas se han disparado desde el sábado. Se lo debo a Eduardo García Rojas, un AMIGO y también autor del blog cultural 'El escobillón' -que siempre recomiendo-. Mucha suerte en las nuevas aventuras y gracias. Lucharé para seguir en esa línea que me has marcado: honestidad, independencia, auntenticidad y rotunda sinceridad.
Tal día como hoy hace 30 años el Katxorro nació en un lugar en mitad del Atlántico. ¿A qué esperas para felicitarlo? Pdt. Si dios quiere a estas horas estaré en Madrid. Ya te contaré qué tal la capital. Pdt2. Gracias
Esta mañana he estado unos minutos con mis compañeros de ‘La Gaceta de Canarias’. Caminaban sin rumbo fijo, como vacas sin cencerro, por la calle Castillo. Como tantas veces he hecho yo. “Sólo nos queda esto”, me dijo uno de ellos encogiéndose de hombros. Llevaban unas camisetas con una pregunta: ‘¿Por qué no nos pagas Salatín?’ Pues eso, que hay cosas que no son justas. Que no está bien que todo el mundo se permita el lujo de criticar a los periodistas y que la mayoría no mueva un solo dedo para que los profesionales de la Gaceta -un medio de comunicación con 19 años a punto de expirar- cobren sus salarios. Tres meses llevan así y nadie vislumbra luz al final del túnel. Desde aquí, mi máximo respeto para todos. Gracias por el ejemplo que nos estáis dando al resto. Seguid luchando contra las mentiras.
Alguien hoy me ha acariciado el brazo. Justo la parte que va desde el hombro hasta el codo. La llamaría por su nombre, pero es que no sé cómo se llama esa parte de mi cuerpo. Suave. Fue una sensación extraña. La falta de costumbre, supongo. Pero me gustó. Estoy en una de esas fases de puertas abiertas. Dejo pasar a cualquiera. Débil, lo sé, pero se me pasará.
Hoy ha sido uno de esos días complejos, en los que no te da tiempo a pararte un segundo para darte cuenta de que estás vivo y que sientes. Tal vez por eso recordé que Antonio Gala, hace unos días, dijo que cuando era más joven escribió su epitafio: ‘Murió vivo’. Me pasé todo el día corriendo de un lado para el otro. Temiendo cada vez que pasaba por una esquina maldita, presa del miedo. Es como si hubiera varios planos de vida, varias dimensiones, unas diferentes de otras. En uno de ellos estoy cansado, sin fuerzas, por el ajetreo diario. La puntilla final me la pone la noticia del día. Ana Oramas se va y ya no podrá casarme. Ese era uno de mis sueños. No sé cuántas veces lo habré dicho y parece que al final no va a suceder nunca. Any no me casará... Y me acuerdo de que en los últimos tiempos son demasiadas las veces que he dicho que mi mundo está cambiando. La decisión de la alcaldesa lo confirma. Esto ya no es lo que era y no sé qué diablos pasará conmigo. En otro de los planos, de esos de los que hablaba antes, he vuelto al hospital, pero en la distancia. A las 16.00 horas me enteré de la noticia y me quedé en el aire, sin pensar, una vez más. En otro mundo. Cada vez las buenas nuevas son peores. Por eso decidí no juntarme con los que se suponen que son los míos. Me invitaron tres veces y, cual el apóstol Pedro, negué siempre. Hoy no. En el último de los planos está mi interior, las cosas que me gustan y las que no. En las que pienso sin cesar cuando no tengo nada que hacer. Aparecen esas listas que no me atrevo a hacer públicas y los deseos que no se me cumplen. También las ilusiones y los estribillos de mis canciones favoritas. Pues eso, que hoy ha sido un día complejo...http://es.youtube.com/watch?v=jPpP4Fthe5oPdt. Hace algunos meses me fijé en la original, hoy le toca el turno a Rosario... Me encanta esta canción.
Entre la dicotomía de no llegar o pasarse... Sin saber muy bien cómo he escogido la de pasarme. La del exceso. Cuando me di cuenta ya estaba en este agreste lugar. A algunos kilómetros del lugar oportuno. A ese al que quería llegar y sorprendentemente me salté. En el que se comparten cosas con la otra persona. Es decir, donde se logra ser cómplice, amigo. Ahora hay cenizas. También flores. Sé que es importante querer y que te quieran. Y sigo buscando, un poco azorado por el entorno que me rodea, esos rincones donde debes esforzarte por entender y deseas que te entiendan o que te den, al menos, la oportunidad de explicarte. Que te acompañen, que te escuchen y te proporcionen tranquilidad. Además quiero que me cuenten cosas que me parezcan interesantes. Deseo alcanzar esa meta, la de la cotidianeidad como algo no aburrido. Y recuerdo aquellos silencios que me hacían sentir tan a gusto; sin decir nada. Y sigo en el exceso, entre cenizas y flores.http://es.youtube.com/watch?v=-VemOq4hUNwPdt. María Isbert es la mujer del día...