martes, 20 de febrero de 2018

La vida de otros


Vivir la vida de otros, como si la mía pudiera esperar siempre. Cuando las preocupaciones y ocupaciones de los otros siempre deben colocarse primero, cuando las mías deben relegarse porque son –quizá- menos importantes, cuando dejas de acordarte de quién eres, cuando te apagas poco a poco… La vida pasa y se te olvidó vivirla. Y no valen las excusas, aunque hayas muerto asfixiado por el aire de los otros. Más denso, incluso plomizo. Y en el tránsito dejas de tener dolores, los surcos de la piel son una constante y las sonrisas se hayan ido de día de descanso. No pasa nada, y todo pasa. Y ahí sigues, esperando a que un día te toque a ti…

Amárrame, de Mon Laferte y Juanes.

domingo, 18 de febrero de 2018

Cuestión de eternidades

Nunca dejó de sorprenderse por los desleales. Debía ser él el equivocado, pero ante cada deslealtad se extrañaba. No terminaba de entender aquel actuar torticero e infame. Intentaba no medirles con su vara de medir, pero era un mundo inexplorado para él. Y así vivía: queriendo a quien ya no lo hacía o apreciando a aquellos que le respondían con silencio. La vida era así y cada uno tiene un fuero diferente. Mientras para unos la lealtad es cosa del tiempo, para otros era de eternidades y su lealtad se mantenía pese a los golpes...

Foundations, de Kate Nash.

viernes, 16 de febrero de 2018

Sin ellas, todo sería peor

Allá vamos, con canciones... Sin ellas, todo sería peor. Por aquí han sonado: Thunder, de Imagine Dragons; Felicidades, de Atacados; Sé que te duele, de Alejandro Fernández y Morat; Si vas al olvido, de Luz Casal; Quiero ser, de Amaia Montero; I swear, de All 4 One; Way down we go, de Kaleo; Girasoles, de Rozalen; Tu mejor pesadilla, de Sidecars; No vaya a ser, de Pablo Alborán; Every breath you take, de The Police; La actitud correcta, de Enrique Bunbury; Walk on water, de Thirty seconds to Mars; Too good at goodbyes, de Sam Smith; Campanera, de Diana Navarro; y Deséame suerte, de Vetusta Morla.

martes, 13 de febrero de 2018

Deséame suerte

¿Quién sabe en qué habrá terminado todo cuando te toque leer esto? Deseo que bien. Quizá es lo único que quiero, que por fin se vea la luz y que las piedras del camino comiencen a desaparecer. Se trata de ir dando pasos, pero cuando la vida se pone cuesta arriba uno nunca sabe… Ojalá cuando toque leer esto, todo vaya bien, todo sea mejor. Habrá un día en el que las cosas comiencen a ir, o por lo menos, que en la adversidad sepamos nadar lo suficientemente bien para no ahogarnos. De eso se trata, de capear el temporal...

Deséame suerte, de Vetusta Morla.

domingo, 11 de febrero de 2018

Ciudad de huesos


Bosch se estaba tomando una cerveza en el porche de atrás, con la puerta corredera abierta para poder oír el disco de Clifford Brown. Casi cincuenta años antes, el trompetista hizo un puñado de grabaciones y luego perdió la vida en un accidente de coche. Bosch pensó en toda la música que se había perdido. Pensó en los huesos jóvenes en el suelo y en lo que se había perdido. Y pensó en sí mismo y en lo que había perdido…

Ciudad de huesos, de Michael Connelly.

Perfect, de Ed Sheeran

Pd. Cuando no quede nada, sigue dándome letras para leer o páginas en blanco para escribir... Solo eso...

viernes, 9 de febrero de 2018

Todo tiene un reverso

Los colores son fundamentales. A veces por mucho que brillen, no siempre nos satisfacen; y en esto, como en la vida, todo depende de los ojos con los que se mire. Si son felices, da igual su apagado; si están alegres, no importa nada. Algo feo, con el tiempo, nos puede parecer lo más hermoso, lo más añorado… Y al revés, porque todo tiene un reverso, una calle de atrás. Debe ser el otoño, debe ser eso, que nos pone más tristes, más melancólicos, añorando todo lo pasado, el sol, la alegría del verano, cuando todo era más sencillo…

Too good at goodbyes, de Sam Smith.

martes, 6 de febrero de 2018

Futurible

Lo peor de hacer planes es que nunca caes en la cuenta de que pueden venirse abajo. Uno sueña y sueña, teje una maravillosa red de futuribles y luego viene la realidad y desbarata algunos sin piedad, a veces los mejores. Y cuando construyes castillos en el aire lo importante es cómo afrontas su caída porque lo bueno siempre es fácil; lo verdaderamente complicado es seguir respirando al segundo después de que todo se destruye. Es en ese instante, en el que todo se detiene, en el que debes ser fuerte y resistir. Ser algo así como ese junco que se dobla pero luego sigue en pie. Y vaya que no es sencillo, requiere un esfuerzo casi sobrenatural porque te quedas sin aire, todo se nubla y en la oscuridad no se puede vivir. Solo nos queda aferrarnos a la idea de que todo pasará, que algún día los planes se nos harán verdad…

Walk on water, de Thirty seconds to Mars.