martes, 22 de mayo de 2018

Una mujer fantástica

Marina corre, la cámara la filma desde delante, desde atrás, desde un lado, desde el otro, desde arriba, desde abajo… Marina es «una mujer fantástica» de Sebastián Lelio. Es una mujer que a pesar de todo sigue corriendo. Eres una quimera, le dicen y ella sigue hacia adelante. Todo lo que la envuelve la golpea, le pone trabas, la zancadillea… y ella continúa. A veces suplica, pero la realidad es implacable e inmisericorde. Y el estómago se me encoje y los ojos se me aguan. Qué difícil es ponernos en el lugar de los otros y qué fácil juzgar o temer lo distinto. Se nos llena la boca siendo amables, comprensivos pero solo miramos desde arriba, sin importarnos nada más; creyéndonos mejores. No hay ni un atisbo de amabilidad o buenismo, no hay final feliz, solo final. Tan real como la vida misma porque al final la vida está llena de mujeres fantásticas, mujeres a las que el mundo no les da una oportunidad; para tenerla se la tienen que arrebatar con arrestos. Y Marina corre y llegan los títulos de crédito y esa sensación rara, agria e incómoda, se me queda en el estómago. Ojalá mañana sea un día mejor, uno mejor para todas.

Allí donde solíamos gritar, de Love of Lesbian.

Pd. Qué bien dibuja el director. Después de Gloria llega esta maravilla...  

domingo, 20 de mayo de 2018

Yani, la política pizpireta

Yani, de Yanira, era una joven pizpireta con inquietudes. En el instituto siempre se presentaba a delegada de clase y era de las que continuamente protestaba para lograr que se acabara con las injusticias. Todo lo hacía con vehemencia, hasta equivocarse. Era tal su fuerza que, incluso, no titubeaba al mentir para zafarse de algún castigo. Un día, cuando un profesor le llamó la atención por estar de cháchara en clase, ni corta ni perezosa se puso en pie de un respingo y denunció el acoso que sufría. ¿Por qué me amonestas a mí cuando está toda la clase hablando a gritos y yo no he abierto el pico? Sus argumentaciones eran tan rotundas que al incauto maestro se arrugó. Aquella fue una victoria más de Yani. Su talento trascendió y por eso fue a caer en un partido político. Aunque ella era de izquierdas, la camelaron en uno conservador. Al principio todos la adulaban, tenían una estrella en ciernes, llegaría lejos. Le dieron el oro y el moro. Ella dudaba, pero todos lo hacían. Era lo normal. Y al tiempo que ella otorgaba se iba hundiendo cada vez más. Inocente no sabía que aquellos síes ilusos supondrían veinte años después su caída. Los mismos que la habían convencido de que recibir prebendas se habían cuidado de registrarlo todo para que cuando alcanzara algún logro poder recordárselo. En el partido nadie se salvaba, todos a una, como una gran familia. Cuando le tocó pagar el pato, allí todos eran inocentes, todos menos ella que había dicho sí tanto tiempo atrás. Los suyos le habían cortado la cabeza, ya no les venía bien. Ahora Yani predica a oscuras en las plazas del barrio. Su nueva empresa, acabar con las formaciones de jóvenes cachorros que todos los partidos se empeñan en amoldar a su gusto…

Friends, de Marshmello & Anne-Marie.

viernes, 18 de mayo de 2018

Algunas ya no

No son todas, pero todas son. Sí, vuelvo a repasar algunas canciones que me han gustado. Algunas ya no, otras siempre. Así es… Eres tonto, de Laura Garrido; Si una vez, de Selena; Me pesan las alas, de Maldita Nerea; El amor, de Massiel; Foundations, de Kate Nash; Peter Pan, de Kelsea Ballerini; Rehab, de Amy Winehouse; Procuro olvidarte, de Mayte Martín; Todas las flores, de Presuntos implicados; Runaway, de Del Shannon; Tan lejos, de No te va gustar; Todas tus amigas, de La Casa Azul; Santo santo, de Coque Malla; Makeba, de Jain; Escapar, de Moby & Amaral; Revolución, de Amaral; Smoke get in your eyes, de The Platters; Barbara Ann, de Beach Boys; y This is me, de Keala Settle.

martes, 15 de mayo de 2018

Dejando cadáveres a su paso


Estos días he recordado el final de una película. En él, Álvaro de Luna le decía al protagonista «espero que no te equivoques». Se lo dijo cuando éste, Mambí, decidió quedarse en Cuba tras su independencia allá por los últimos años del siglo XIX. Las tropas españolas regresaban a Europa. Y este final me ha venido a la memoria porque estos días –ya casi hemos gastado un quinto del siglo XIX- veo como unos y otros están enfrascados en mil batallas. Algunos ponen sus objetivos, loables, no digo yo que no, delante de todo; sin importarles nada, dejando cadáveres a su paso. Y en esas es cuando me viene a la cabeza ese «espero que no te equivoques» porque, al final, no dejo de pensar en que muchas de estas luchas no son más que burbujas que antes o después terminarán desinflándose. Y me apena, me entristece que en muchas de estas reivindicaciones no haya nada más que apariencia, que el fondo sea apenas un lodazal poco profundo. Que no les importen los muertos, muertos que también tendrían mucho que decir y que si les hubieran dejado hubieran dicho que ellos también querían batallar… Al final, la historia es la que es y nos pondrá en nuestro sitio, bueno o malo, errado o no. Ojalá los daños les merezcan la pena…

This is me, de Keala Settle.

domingo, 13 de mayo de 2018

Claridad de pensamientos

Y allí estaba ella intentando dibujar el futuro. Había leído hace poco un titular de un reconocido psicólogo que decía algo así como que si no miramos hacia atrás es que estamos en el buen camino. Lo leyó y no supo qué pensar. Ella, aunque no siempre, sí que tenía su pasado presente. Los buenos y también los malos momentos, pero sobre todo los que pudieron ser y no fueron. No era algo constante, pero ahí estaban. Luego, al par de minutos, se indultó y quiso pensar que eso, mirar atrás, no era práctica habitual en su día a día. Y así era. Quedaba tan lejos, que ni se preocupaba. Lo recordaba, pero ya no le manejaba la vida. Quizá la vida es eso, seguir hacia adelante sin mirar demasiado atrás, intentando avanzar… Y en este revoltijo de ideas elevó la vista y deseó que la vida le diera claridad de pensamientos para poder tomar las decisiones adecuadas. No quería volver atrás, a aquellos días en los que cada paso parecía estar encaminado a caer un poco más abajo. A permanecer en abismo…

Living your dreams, de Raini Rodríguez.

Pd. La foto es de Potes, en Cantabria, la canción es una maravilla, que a pesar del tiempo he descubierto hace poco. Es pura vida...

viernes, 11 de mayo de 2018

Ganas de hacer cosas


A veces los sueños deberían hacerse realidad. Que suene una buena canción de fondo, que el sol caliente las mañanas y se vaya lento por las tardes. Que la comida esté preparada y que todo lo malo se haya ido. Deberían hacerse realidad y que las tormentas solo sean de noche, cuando todo el mundo duerme. Que la alegría venga para quedarse y que siempre haya ganas de hacer cosas. Sí, a veces los sueños deberían hacerse realidad…

Revolución, de Amaral.

martes, 8 de mayo de 2018

La ventana


Allí estaba ella, inundándolo todo con su sonrisa, pero era una de esas de circunstancias, de las de me río por no llorar. Nos contó cómo había sido el último día, su último día en el trabajo. Nos dijo que no la despidieron, pero que amablemente le comentaron que la puerta estaba abierta. Dieron igual sus sacrificios, sus esfuerzos, dio igual todo: Ahí tienes la puerta. Y no le quedó más remedio que cruzarla. Todo allí dentro siguió igual, nadie la echó de menos. Su hueco pronto se cubrió y santas pascuas. Ahora ella estaba un poco descolocada, no sabía para dónde tirar. Nos ha pasado a todos al principio. Había sido demasiado tiempo dándolo todo por ellos, dejándose su vida. Nadie se lo agradeció, ni tampoco nadie se la iba a devolver…

Escapar, de Moby & Amaral.

Pd. Esta canción ya sonó por aquí el 15 de junio de 2008, en nada diez años... Sigue gustándome... Entonces la colgué porque «cerraba por asuntos particulares», hoy no. Todo ha cambiado y seguirá haciéndolo. Así es la vida llena de vueltas...