viernes, 26 de agosto de 2016

Aparentando

Llegó una tarde de abril, quería conocer hasta el último rincón de la ciudad, probar sus espléndidos restaurantes, pasear por sus calles y alternar con sus gentes. Dado lo quería todo y todo lo hizo. Pronto lo colgó en sus redes sociales y compartió fotografías y sonidos, sin demasiado tino, a través de su teléfono de última generación. Quería que todos supieran dónde estaba, que todos conocieran hasta qué punto era capaz de pasarlo bien. Era feliz, todos debían estar al tanto. Pero no era oro todo lo que relucía. Dado llegó una tarde de abril agotado y con cara de pocos amigos; se fue directo a un restaurante del centro y engulló un poco de cada cosa, pero maldita la gracia que le hizo la cantidad que reflejaba la cuenta. Ahí comenzó a torcerse todo: todo era caro, las calles estaban vacías o llenas según el día, y hacía demasiado calor al mediodía y un frío gélido por las tardes. No le gustaba el polvo sobre los armarios, ni que el camión de la basura pasase todas las noches, salvo las de domingo. Estaba a disgusto, se prometió que no volvería jamás. Contó sin equivocarse los segundos para irse y cuando lo hizo, de regreso a casa, no paró de relatarles a todos sus innumerables aventuras en aquella maravillosa ciudad. Había que volver sin demora...

Tengo un trato, de Vetusta Morla.

Pd. Poco a poco se va el verano en el hemisferio norte...

martes, 23 de agosto de 2016

Al escondite

Jugaba tan bien al escondite que ni él mismo logró encontrarse.
Agujetas en las alas, Dani Rovira.

Porque te quiero a morir, El viaje de Elliot.

domingo, 21 de agosto de 2016

Nada se detiene, nada te espera


Nada se detiene, nada te espera. Nada. No respiras, pero el calendario avanza. Nadie lo detiene para ti. Si quisieran lo harían, retumba en tus oídos y comienzas a dar vueltas sobre ti mismo como si no supieras qué hacer. Temes que la única vía de escape sea irte por el desagüe, y calibras si giras en el sentido de las agujas o lo haces al revés como si estuvieras en el otro hemisferio. Y mientras meditas, piensas, le das vuelta a lo mismo todo sigue andando a tu alrededor porque nada se detiene, nada te espera...

Mujeres liberadas, de Melina León.

viernes, 19 de agosto de 2016

Los dos bailando

Pasos de cero, de Pablo Alborán.

Ojalá tuviera un plan. Ojalá supiese qué diablos hacer ahora. Ojalá, pero me temo que se me han acabado las ideas. No sé para dónde tirar. Creo que se me han agotado las ocurrencias. He intentado todas las opciones y, sin embargo, no he conseguido nada: solo fracaso tras fracaso. Y aquí sigo, tirado en mi cama, abrumado por el día a día, por los monstruos de la vida y, cómo no, por la escasez de aire puro. Ojalá la vida te enseñase a vivir, a salir del atolladero, a respirar por los resquicios. Ojalá llegue de una vez la tormenta que arrastre lo malo y nos deje a los dos bailando canciones bonitas. Sería el tiempo de los besos, de las caricias y también de las alegrías. Ese tiempo debe llegar; debe estar por ahí extraviado, esperando ser alcanzado. Ya nos toca...

martes, 16 de agosto de 2016

El dolor

Las fuerzas me fallan. Se han ido lejos. La ventana me queda demasiado lejos, igual que los ruidos de la calle. Desde hace días, el dolor se ha ido asentando en mi cuerpo y la enfermedad se va haciendo fuerte. Todo se ve distinto, un poco peor que antes de la crisis. Todas las cuerdas terminan cediendo y se rompen por el punto más débil. Todas, incluso las de mentira. Nada hay que cien años perdure. Y sigo tumbado en mi cama, esperando.

2 back to 1, de Ryan Sheridan.

domingo, 14 de agosto de 2016

Hombres buenos


La experiencia, estimado don Justo, demuestra que no hay nada más eficaz que alguien bien pagado. Siempre desconfié de los voluntarios entusiastas, de los espontáneos que se ofrecen para esto o aquello sin otro beneficio que el de su conciencia o su capricho, y en cuanto flaquean te dejan a los pies de los caballos. Sin embargo, un hombre bien comprado, da igual cuáles sean sus ideas, suele permanecer fiel hasta el final. Y éste es uno de ésos.

Hombres buenos, Arturo Pérez-Reverte.

viernes, 12 de agosto de 2016

Tu cabeza distraída

Hoy es un día como cualquier otro. Sin gracia. Quizá por esa razón, siempre nuestra imaginación vuela. El día a día se va comiendo la magia y solo nos queda para seguir vivos irnos a otros mundos, a unos que sean algo mejor. No demasiado, porque hasta las ganas de llegar lejos nos las han arrebatado. Lo peor es cuando no aceptamos que las cosas son como son y no de otra forma, una más delicada, apasionada o bonita. Tal vez sea lo más difícil de sobrellevar, que la vida no sea como te gustaría. Lo que daría yo porque tú fueras plenamente feliz, porque todo fuera como tú has soñado en tu cabeza distraída. Intento dibujar peces en el aire, cocinar manjares de Nueva Caledonia y evitarte todas las películas con final triste, pero no siempre puedo. Lo intento, prometo que lo intento con todas mis fuerzas...