martes, 21 de noviembre de 2017

Enfadado


Amaneces enfadado, como si todos estuviesen en tu contra. Sabes, en un atisbo de lucidez, que no es así, pero no puedes evitarlo. Es algo que te apodera por completo. Lo sientes en el estómago, también en la espalda, te duelen los ojos y tus marcas revelan las marcas de una noche de tormento. Y no tienes a nadie para volcar cómo te sientes. Amaneces enfadado y luchas para que todo vuelva a ser como antes, te queda la esperanza de que todo pase pronto, pero en mitad de la tempestad nada es suficiente. Solo te queda una cosa: escribir…

Hurt, de Johnny Cash.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Cual reina...

Tiraba la piedra, pero luego se arrepentía. No iba con su carácter. Era así. Le hubiera gustado cortar cabezas cual reina de corazones, pero no podía. Algo en su estómago se lo impedía…

No vaya a ser, de Pablo Alborán.

martes, 14 de noviembre de 2017

¿A cuál regresar?

Había estado en mil lugares distintos. Desde que pudo, comenzó a viajar. Lo hizo desde muy pronto, pero nunca se preguntó por si querría volver a alguno de los sitios donde había estado. Como si fuera una penitencia, siempre regresaba a casa y en cuanto lo hacía comenzaba a idear su próxima aventura. Recorrió las castillas, Andalucía, también el reino de Navarra; después saltó a París y Roma. Quiso estar en Manchester y Londres y, dicen que ahora está recorriendo Irlanda. Desde Dublín al cielo… Conoció mil destinos como la palma de su mano, pero nunca quiso preguntarse si algún día huiría de verdad de sus orígenes...

Forever and ever, amen; de Randy Travis.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Love


La delgada línea del amor. Jugar a cruzarla de un lado a otro de forma constante. Siempre al borde del precipicio. Un día sí, otro no. La vida de sonrisas, la noche de enfados. La raya que traspasamos no se cansa nunca, se divierte más que nosotros. Así es, fina y delicada, igual que los jadeos de un niño tras salir librarse de los malos de la furgoneta blanca. Al final, el amor ganará.

Girasoles, de Rozalén.

martes, 7 de noviembre de 2017

Canciones amontonadas


Tengo por ahí unas cuantas canciones amontonadas. Toca repaso: Amor pelos dois, de Salvador Sobral; River, de Leon Bridges; Hey mamma!, de Sunstroke Project; City lights, de Blanche; Call on me, de Janis Joplin & Big Brother & The Holding company; Efímera, de Love of lesbian; Ningún nombre, ningún lugar, de Xoel López; Hollywood, Florida, de Coleman; Se me olvidó otra vez, versión de Falete; El viaje del sonámbulo, de La Sonrisa de Julia; Dibujas, de Dani Martín; Turn, turn, turn!, de The Byrds; e If I could turn back time, de Cher.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Los 80

Los colores entonces no eran como los de ahora. Antes todo era más verde, más extraño. También había mucho rosa o fucsia, no sé. Se veían las rayas atravesando el televisor y la lluvia era una constante. Eran tiempos de carta de ajuste y del UHF. Andábamos de un lado para otro con la antena, los cables y la señal. Quizá nada de aquella época o muy pocas cosas superarían el examen del paso del tiempo. Aunque siempre había mucha más ilusión y en el aire se respiraba ese suave olor de las ganas de ser sorprendido. Todo era emocionante, nuevo, vital… todo lo de la tele. Lo otro era más triste, más árido. Los suéteres de lana daban demasiado calor y picaban, la pana era una constante y los vaqueros ajustadísimos separaban a los buenos de las balas perdidas. Luego llegó el tiempo de los colores chillones y la inmensa mayoría vivía en esa inopia. En la económica y también en la de la ideas. La pobreza lo cubría todo y quizá la palabra que lo definía todo era cutrez, aunque no lo supiéramos. Eso lo aprendimos más tarde con la perspectiva del tiempo. Entonces seguíamos pensando que todo el mundo era «güeno» y así nos fue…

SOS, de Abba.

martes, 31 de octubre de 2017

Coyotes

No sé cuándo fue la primera vez que te vi. Podrá hacer doce o trece años. Estás igual, apenas has cambiado nada. Ibas despreocupado, alegre tarareando aquella canción que nunca dejaba de cantar Manolito Gafotas: Por qué has pintao en tus ojeras, la flor de lirio real. Por qué te has puesto de cera, ¡Ay campanera!, por qué será… En aquel tiempo todo parecía mejor, el frío no impedía avanzar y nos quedaba todo el futuro por delante. No es que fueras especialmente guapo, pero tu aire distraído te hacía ganar puntos. El paso del tiempo siempre ha estado ahí. Encuentros ocasionales, yendo tú a correr por el parque o conduciendo tu utilitario color laurel. Nunca nos hemos vuelto a tropezar, pero la realidad nos ha mantenido ahí… Y el pasado sábado te volví a encontrar. Desde lejos vi como viajabas con tu pantalón corto y tus tenis impolutos. Bailabas, reías y, quizá, hasta cantabas entre los brazos de otro. Como los coyotes ibas a por tu presa y, cosas de la vida, cuando ya la tenías entre tus garras voló. Y aunque no me iba, ni me venía, respiré aliviado. Después volviste con los tuyos como si nada hubiera pasado, como si aquella derrota no hubiera importado, pero el tiempo pasa y todo nos pasa factura. Cada vez más cara. Ahora nos toca otro tiempo, el de esperar apoyados en la barra del bar porque la pista central es para la carne fresca. Ahora les toca a ellos, nuestro tiempo quedó atrás...

Turn, turn, turn!, de The Byrds.