miércoles, 29 de diciembre de 2021

Renuncia

Se ató el tobillo derecho a un anclaje que había en el suelo. Apretó fuerte. No quería estar libre, tenía miedo. Se amarró al suelo porque temía que le diera por volar. Podía levantar la pierna izquierda, los brazos, agitarlos en el aire. Podía soñar que se dejaba libre, podía hacer todas esas cosas y, sin embargo, el miedo a no tocar tierra firme era más grande. Siempre había sido así, nunca se había permitido la libertad completa, nunca se había concedido esa sensación, nunca se había tolerado. Atado al suelo podía seguir hacia adelante, como si arrastrara una de esas grandes bolas de acero de los presos. Renqueante, pero con paso firme. Lo otro, lo de vivir sin algo a lo que asirse era una pesadilla que no quería vivir. Admiraba tanto a la gente que podía hacerlo, les envidiaba con esa envidia sana de los que saben que la suerte nunca les saludará pero disfrutan viendo a los demás llenos de fortuna. A veces se renuncia, simplemente eso. Sin más historias. Se renuncia a ser feliz...

Raffaella, de Varry Brava.

lunes, 27 de diciembre de 2021

lunes, 6 de diciembre de 2021

Diario de un volcán (XXII). Entras y temes

La vida parece, a veces, tan normal en la guagua. Pasa justo a las 15.46, todos los días a la misma hora, segundo arriba, segundo abajo. El conductor apenas mira la validación y buscas hueco en el que sentarte. Todos los días son iguales. Nueve minutos después tocas el timbre y te bajas. Caminas luego 47 pasos y pones la llave en la puerta del portal y ahí, en ese justo instante, te das de bruces con la vida real. Das la vuelta a la llave y comienza a faltarte el aire, reaparecen todos los miedos… Entras y temes. Entras y temes mientras continúas avanzando porque, al final, no tienes ningún otro lugar al que dirigirte. Subes los escalones sin respirar, el temor a lo que está por venir lo puede todo. Temes y entras en casa, lo haces sin hacer ruido, quizá así no pase nada malo. Vivir así cada día. El monstruo te espera…

domingo, 5 de diciembre de 2021

Diario de un volcán (XXI). Gallofa

Si yo mandara haría una reunión para escuchar a unos cuantos. Sin políticos, sin prisas, sin pitos horarios. Solo para escuchar lo que tienen que decir. Para que puedan decir cómo se sienten, cómo respiran, si es que lo hacen, cómo les ha cambiado la vida. Sin preguntas. Si hay que llorar, se llora y si hay que reír se ríe también. Como si fuera una gallofa. Si yo mandara…