sábado, 31 de diciembre de 2011

Para seguir volando

Despertó y se tropezó con una caja roja en su camino. Tenía una cinta amarilla y dudó si abrirla, temiendo que el mal tiempo no se hubiera aún disipado. Pero tomó fuerzas y supo que era el momento oportuno, el que había estado esperando desde hacía mucho tiempo. Destapó y se encontró con una fotografía de un absoluto cielo azul tokio. Se le vinieron todos los recuerdos de repente y permaneció unos segundos en silencio. Los buenos y los malos. Las risas y el desamor, el tiempo de esconderse sin respirar… Después miró hacia arriba, tomó aire con sosiego y deseó para siempre que le diesen unas alas y así poder seguir volando.


Pdt. Feliz 2012. Ojalá sea muy bueno para todos. Un abrazo.

jueves, 29 de diciembre de 2011

amor con minúsculas

Se alongó al balcón y no atinó a ver nada. Ni coches, ni doñas con carritos de la compra, ni perros abandonados. Llevaba los calcetines blancos y el pijama negro puestos. Cruzó los dedos deseando que algo pasase, pero esperó en vano un buen rato. Le comenzaron a sonar las tripas y soñó con un buen desayuno de verano, aunque fuese diciembre. Las rodillas comenzaron a cansarse y se preguntó qué diablos buscaba si por allí no pasaba nada. Dejó el balcón y optó por la ventana. Tras el cristal se fijó en las nubes, quedaba alguna oscura pero la mayoría se había ido lejos. El frío no daba tregua. Creyó oír unas campanas, pero la iglesia del barrio le quedaba demasiado lejos. Quizá un coche de bomberos o el carrito de los helados. Al final se impuso el silencio y así todos los días. Uno y otro. Siempre. Siempre, desde que descubrió que el suyo era un amor con minúsculas…

domingo, 25 de diciembre de 2011

La mortecina luz de la mesilla de noche

Y tu cuello ha vuelto a aparecer en mis sueños. Me asía a él para salvarme, para aprender todo lo que me resta, para vivir… Has regresado. Y lo has hecho cuando no podía defenderme. Débil, pero con esperanza. Borracho de todo, menos de ti. Deja de haber dos líneas, para fundirse en una. Me devoras mientras logro respirar pausado. Te mezclas con mi sangre y poco dices de lo pasado, sólo nos queda lo que está por venir… Todo se desvanece al despertar. La mortecina luz de la mesilla de noche me ayuda a descubrir que todo era un sueño. Veo el vaso de agua y no tengo fuerzas para quitarme tu sabor de la boca. Después me levanto, dejo atrás el calor de mis sábanas, y ando con una losa sobre los hombros: ¿Querrá el destino que volvamos a encontrarnos? El miedo, el mío, no me deja responder…

martes, 20 de diciembre de 2011

Paraguas abiertos

La luna mengua. Alguna nube oscura en el cielo y el viento del invierno adornan aquel decorado. Tras los cristales, la última tienda. Allí dentro, cubriendo todo el suelo, estaban los paraguas: abiertos y desafiantes. Coloreados como el arco iris. Y Tim no pudo entrar, aunque extrañaba tus dedos. Miró acera arriba y ni rastro de Eliot. Tampoco rumbo al mar. No entendía qué hacían los paraguas abiertos, pensó que nadie los compraría por ser de mal aguero. Él ni en mil años. Es tiempo de limpiar para que con el año nuevo entre la bonanza, rezó. Y le podían aquellos arco iris esparcidos en aquella osada tienda. Así que le tocó buscar a Eliot en otra calle…

sábado, 17 de diciembre de 2011

No se lo dijo

Tim avanza rápido, intentando esquivar a la marabunta, que este sábado sigue de compras. Cada paso que da se hace más complicado que el anterior. Parece que todos han decidido salir a la calle y optado por las mismas tiendas de regalos, las pequeñas y coquetas. Apenas se escucha el hilo musical con tanto ruido, pero aun así tararea una melodía que tiene retenida en su cabeza. Esquiva a unos y busca los escasos rayos de sol que aparecen en diciembre. No se detiene, hasta que Luc le detiene en un cruce de caminos. Hacía tanto tiempo que no se veían, que casi que no recordaba sus ojos oscuros, ni sus manos fuertes y torponas. Seguía igual, a pesar del paso de los días. Hablaba de las montañas en primavera, del próximo febrero y también de las tijeras perdidas en otoño. Tim le contó que había cambiado de casa y de formas de hacer, que le gustaban las chaquetas de colores y que esperaba a que las luces del escenario se encendieran para volver a cantar. Se despidieron al rato, pero Tim aunque no se lo dijo quiso que aquello durara más. Luc desapareció entre el gentío y Tim retrocedió recogiendo algunas florecillas del paseo hasta la zona de inicio. Allí y sin nada que hacer comenzó de nuevo su andar por si volvía a encontrarse con él.

viernes, 16 de diciembre de 2011

A cántaros

¿Dónde estabas cuando llovía a cántaros? Lo que hubiera dado porque me prestases tu gabardina azul. Y a pesar de esto me sigues haciendo sonreír con tus cosas…

domingo, 11 de diciembre de 2011

El fallo del juez

Se acabó, dijiste tajante y acto seguido cerraste la puerta de un portazo al salir, dejándome hundido en un rincón de nuestra habitación violeta. Y desde instante estoy de luto, llorando la pérdida. Recordando los buenos momentos, las risas, las caricias y tus dedos descubriendo todos mis reinos. Tu espalda. También esa manera tan tonta que tenías de masticar o cómo colocabas tus gafas en la mesilla de noche antes de dormir. Se acabó, temí y acto seguido comencé a mirar por aquella ventana infantil de la esquina, dejándote ir para que conozcas otros mundos. Y desde ese instante estás de nuevas, buscando el camino más cómodo para seguir andando. Sin lágrimas, sin ropas negras y sin palabras de consuelo. Borrón y cuenta nueva. Y mi universo es distinto al tuyo; y también mis maneras. Los días se suceden y no sucede nada, y a pesar de todo, sigo rezando para que la tele no se estropee un día de estos o para que el pan no vuelva a subir. Recuerdo cuando cuatro panes costaban lo que ahora uno y medio… Los sábados por la tarde íbamos al supermercado y te escondías para coger al despiste helado y chocolate, mientras yo me limitaba a meter en las bolsas lo que habías alistado. Se acabó, dijeron Pablo y Sebastián y acto seguido comenzaron a consolarme porque sabían que mi pena era casi eterna. Y desde ese instante te sonríen cuando te ven por la calle y les das la espalda. Tus amigos, a la contra han dejado de mirarme. Cada maestrillo tiene su librillo y se me escapan tus designios, tus deseos y tus maneras de hacer. Se acabó, se lee en todos los letreros y acato, pero no comparto tu forma de arrancar de cuajo todo lo sembrado, pasando la última página y cerrando el libro para siempre. Y al mismo tiempo tú optas por no responder, por respirar aire fresco y acatas, pero no compartes mi obsesión por agarrarme a los recuerdos, al duelo… Se acabó, falla el juez y al final ninguno gana, pero tampoco pierde…

sábado, 10 de diciembre de 2011

Vivir sin reloj

Un día sin saber muy bien cómo ni por qué, Tim decidió vivir sin reloj. A partir de ese día sus muñecas estuvieron libres y jamás tuvieron obstáculos para enfrentarse al sol. Tic tac, tic tac… A veces despertaba con ese soniquete en los oídos, pero pronto, con el ruido del día, se disipaba. Igual que lo hacen los malos augurios. No hubo razón alguna para el abandono y quizá por eso tampoco se sintió más libre. Sólo había dejado de tener reloj y seguía sintiendo la presión sobre los hombros del pasar del tiempo. El sol andaba y él siempre tras suyo, casi sin resuello, intentando no llegar a destiempo a ninguna parte. Unos días lo lograba, otros no, pero así es la vida…

'Silencio', de David Bisbal

martes, 6 de diciembre de 2011

Irremediable aunque prefieras a tus peces

Y prefieres a tus peces. La primera vez que te vi fue cerca del mar. En tu despacho, pero desde la ventana se oía cómo rompen las olas improbables. Tus ojos me buscaron rápido y se tropezaron con los míos, que por aquel tiempo eran -por qué negarlo- algo huidizos. Después me encontraste en la cafetería del parque, justo cuando ibas con Blody a tomarte el café de las seis de la tarde, aunque fuese un domingo de verano. Y tus ojos bien abiertos volvieron a detenerme en el tiempo. Igual pasó aquel jueves en la tienda de cuadros y ayer en la plaza. Tú ibas y yo venía: Tu barba de tres días, tu pelo revuelto y tu mochila de cuadros verdes. Los lunes ando buscándote, como si la ciudad se fuese a quedar vacía por orden real, como si todos los turistas se hubieran ido y mis posibilidades se hubieran multiplicado por seis. Pero los días pasan y te recuerdo de manos con Viggo, ese extremeño amigo tuyo, mirándome. Te persigo a la hora de comer y sé que lo nuestro es irremediable, aunque prefieras a tus peces.

'Si me dejas, no vale', de Chicanos del sur

Pdt. La imagen pertenece a la película 'A home at the end of the world'.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Lo bien andado

El tiempo no se detiene. Vuela fugaz y casi de forma imperceptible. Corre y corre. No hace otra cosa. Mientras, Esfera apenas respira. Va de prisa a todas partes y se olvida de que las nubes a veces traen lluvia y otras sólo tormenta. Se olvida de que chispea y reza para que ya nada nos preocupe. Le pone azúcar a la piña tropical, canta a ratos y dibuja tu nombre en todas sus paredes. Sueña con tus calzoncillos y a veces todo se le desvanece entre los dedos. Estos días le parece que nada tiene sentido. Sólo desea que un día de estos todo deje de ir a su libre albedrío y, descansando, cada noche pueda revisar todo lo vivido para al final darse cuenta de que lo andado ha estado bien andado.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Y te vas

Llegas solo. No hay mucha gente. Quizá quince o veinte. Ocupan las esquinas y los sofás de plástico taiwanés. Las paredes no tienen cuadros, sólo un par de monitores en las que siempre se pueden ver imágenes de personas que se quieren y también de peces. Das vueltas. Hablas con unos y buscas. Siempre buscas. Con los ojos, con los dedos. Te intentan atrapar, mientras observo de lejos. Al rato estás de nuevo solo y te vas igual que llegaste. Sin más.

martes, 29 de noviembre de 2011

Cosas importantes

¿Cuáles son las cosas que son importantes para mí? La pregunta retumbaba en el cerebro de Tim. La oía una y otra vez, dando vueltas sin parar, pero no se atrevía a hacérsela a Ryan. El miedo a una respuesta insatisfactoria era como un muro infranqueable. Él sabía que a Ryan le gustaba leer el periódico los domingos por la mañana tumbado en el sofá o que no podía parar de leer los tebeos de Mafalda. También se comía las uñas y odiaba conducir entre semana. Hablaban todo el rato y una mañana mientras preparaba unas tostadas a Tim se le escapó la pregunta y Ryan la escuchó, pero no supo qué responder…

domingo, 27 de noviembre de 2011

Soy Eduardo

Soy Eduardo, dijo sin preámbulos y de pronto el mundo se detuvo por completo. Los semáforos se pusieron en ámbar y los barriles de cerveza se secaron para siempre. El corazón se me paralizó y la sonrisa se me congeló un instante imperceptible que me pareció eterno. Mucho gusto, respondí moribundo y desapareció entre la marabunta. Después el suelo no se abrió bajo mis pies y no pudo tragárseme, a pesar de que ese fue mi único deseo. Dejé de respirar y el pasado se abalanzó contra mí con una inusitada violencia. Era él. Era él y no otro. Nunca lo hubiera imaginado así, con esa sonrisa altiva y desafiante. Era el oficial, el que tenía los derechos, y yo: el otro, el que sólo tenía los momentos a escondidas para enseñar el amor. Llegué cuando aquello entre ellos agonizaba y sin saberlo me metí en una habitación complicada que sólo me dejó desesperación. Fueron dos años en los que a pesar de hacer todo lo posible para evitarlo siempre me despertaba con la sensación de que nunca sería para él tan bueno como Eduardo, el perfecto y maravilloso Eduardo. Nunca quise conocerlo, me daba miedo percatarme de que no estaría a la su altura. Ahora tanto tiempo después -cuando ya todo ha pasado- el azar lo había puesto en mi camino. Quizá para que el puzle termine de una vez por todas de completarse. No sé si sabía quién era yo o si lo hizo con toda intención, pero allí llegó para decirme quién era y lo ejecutó sin contemplaciones, como un alud que lo devora todo y no deja nada tras de sí. Soy Eduardo, retumbaban mis oídos y la piel se me deshacía sin consuelo. Soy Eduardo, repetían incapaces de escuchar el mundanal ruido de la vida. Soy Eduardo, soy Eduardo, soy Eduardo

viernes, 25 de noviembre de 2011

Al poco

La casa cede poco a poco como si se hubiera caído en un estanque de agua espesa y llena de carpas. Se va desmoronando y apenas levanta polvareda. El techo es lo primero que la nada se traga y después van las paredes azuladas y las ventanas. También el omnipresente pladur. Las enredaderas del jardín se quedan en pie y también las higueras que florecen después de la tormenta. Y apareces tú en la playa, enseñándome tu bañador de rayas blancas. Me lo muestras mientras te fumas un cigarrillo… Abro los ojos y me zafo del mal sueño. Me cuesta despertarme y no sé si ha sido una pesadilla o un presagio. Consulto a una tarotista, pero no hallo respuestas, sólo cuestiones al viendo… ¿Por qué ahora? Si quieres decirme algo, éste es el momento, te digo y no respondes. Callas, igual que hacías entonces. Y vuelvo a oler el humo que te rodeaba, escuchar tus palabras y confieso que me apetece volver a sentir tus dedos protegiéndome los hombros. Te quiero, dijiste una tarde de sol y ahí me quedé, aunque terminases yéndote al poco y ahora no me apetezca olvidar. Sin reproches, ni insultos. Tampoco malas palabras. En calma. Y regreso al sueño porque dormido escapo de la realidad…

sábado, 19 de noviembre de 2011

La dicha efímera

Lulú y Siony vivían juntas. Se habían conocido en un chat hacía dos semanas. Terry tenía un coche, un apartamento a las afueras y corría todas las noches. Solo. Siempre, solo. Mario y su novio Pete buscaban compañía los sábados por la noche en la discoteca Paradiso, no les gusta dormir sin que alguien desconocido les arropase. A Fred le daba por vestirse de mujer los martes, el resto de la semana pintaba, bailaba y amaba. A veces iba al cine, pero lo que más le gustaba hacer era tocar a chicos de incógnito. A Julius esta costumbre le disgustaba aunque con el paso de los días la única alternativa que le quedó para estar cerca de él fue imitarlo a escondidas. Gonzalo era distinto, trabajaba diez horas cada día de lunes a sábado, por las noches iba a la biblioteca -quería ser politólogo- y los domingos no se perdía el almuerzo que organizaban sus padres. Yoni era más libre. Le gustaba pintar paisajes naranja, áridos, calientes. Estaba aprendiendo bailar salsa y lo había dejado con Quique hace unos días porque se aburría con él. Nene Martínez aparentaba una vida que no tenía. Era divertido y sensible delante de sus compañeros de trabajo, pero cuando nadie le veía paseaba por la superficie de las cosas, sin importarle nada. Lo único que quería era sumar bocas nuevas, las más posibles, cada noche. A Mari Paz le apetecía operarse de la vista. No veía demasiado. Y también la nariz. Algún día se iría a Alemania, lejos del folk caribeño y las maneras bananeras que tanto detestaba. Pepe por su parte no podía vivir sin una copita de vino entre sus dedos. Sabiendo que la dicha era algo efímero. Y a pesar de eso, de no ser perfectos, todos frente al espejo parecían felices.

jueves, 17 de noviembre de 2011

La correcta

Entró en aquella habitación vacía. Miró hacia el sofá y le apeteció acurrucarse. Cerca de la ventana, mirando los coches que pasaban y alguna nube. No había bullicio. Ni ruido. Como si la vida estuviese detenida. ¿Qué camino seguir ahora? ¿El establecido, el normal? ¿Otro? Ojeó las fotos de la pared y volvió a preguntarse sobre el otro sendero. Sobre el alternativo. Se detuvo buscándose. Sonaba una canción de lejos, quizá la correcta…

lunes, 14 de noviembre de 2011

Buscar un nuevo rumbo

Removía el tenedor dentro de aquel inmenso plato de paella. Buscaba entre los granos de arroz otra vida. De fondo se oían las noticias, casi todas malas, de la crisis. También le perturbó alguna sirena de los bomberos, que siempre pululaban por el barrio. De vez en cuando miraba el reloj de la pared, que parecía detenido por los siglos de los siglos. Le faltaba algo, pero a estas alturas del partido aún no sabía qué. Lo sentía en la piel. A veces las rodillas se le ponían tristes a pesar de que exhibiese una sonrisa nerviosa. Le apetecía tomarse un respiro, descansar para buscar un nuevo rumbo. Quizá entre los árboles del bosque o en una ciudad con río. Regresaba a su tenedor y seguía sin tenerlo claro. Probó un nuevo bocado y optó por ponerle un poco más de sal al plato…

domingo, 13 de noviembre de 2011

En este sitio

Entraron en aquella discoteca y Mikel le dijo a Ben: En este sitio nadie da amor ni amistad. Ben no supo qué responderle y se quedó un rato en silencio...

Young Hearts Run Free

viernes, 11 de noviembre de 2011

Tim supo...

Aparentemente era un día normal. Todo había transcurrido según la hoja de ruta fijada de antemano por el coronel y su mano derecha Lars. Pero en el aire pasaba algo extraño. Tim veía la televisión, igual que lo hacía siempre a esa hora, las ocho y cuarto de la tarde. Tras los titulares de los informativos se había pasado a un capítulo de dibujos animados. Le apetecía desconectar del mundanal ruido… Pero algo había sucedido. La gente comenzó a notar algo al respirar. A partir de ahí todo sería diferente. Todos miraban hacia arriba, pensando que las respuestas estarían escondidas entre las nubes de la primavera. Poco había llovido hasta entonces. Los minutos pasaban y cada vez más eran los que lo sentían. Clementina entró como una exhalación en la casa. Pasó de refilón por el cuarto de la tele y se escondió en su habitación soñando con que nadie viese sus mejillas coloradas. El pudor le había ganado la partida. Pero a pesar de su diligencia Tim supo que ella se había enamorado…


Pdt. No sé si llega o te lo encuentras, pero sea como sea es una gozada que esté presente...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Está el hueco

Y desapareces en mitad de la noche. Te vas y temo mirarme al espejo. Si fuese una estrella seguiría brillando a pesar de tu ausencia, pero la luz de la Luna hoy lo tapa todo, incluso, los sinsabores que heredo tras tu huida. Y prefiero andar a tener que descubrirme, débil. Me preguntan el porqué de las cosas y sé que la respuesta no es sencilla. Quizá no esté escondida, quizá no exista. Corres, corres, corres, siempre lejos de mí. Como si yo fuese justo lo contrario a lo que quieres, a pesar de que hubo días en los que no cabía otra cosa en tu pensamiento más que acurrucarte entre mis alegrías. Eran buenos tiempos. Ahora tampoco son malos. Sólo que no estás. Está el hueco. Me apetece que te adentres en alguno de tus descansos hasta mi salón. Que tomes todo el té y las pastas que seas capaz y que desperdicies en mí tu aliento, que es lo único que me da vida. Una y otra vez, mil veces si es necesario y que no te salgas hasta que el cansancio por el ágape también a ti te deje exhausto. Y evito los cristales para que mi reflejo no se tope con mis ojos soñando en que tal vez estás más cerca de lo que creo…

'La luz oscura del mar', de El Pescao

domingo, 6 de noviembre de 2011

El vuelo de las seis

Intuyo que has perdido el vuelo de las seis. Ahora tocará esperar al de las ocho. O quizá te vaya mejor el de mañana a la una. Y mientras llegas me entretengo cuidando el jardín, limpiándolo de malas hierbas. Me acompaña una copita de anís y alguna que otra certeza: el cariño no se gasta. Todo ahora da vueltas y parece que al ventestate mi amor crece mejor. Con los colores pinto un mural, lleno de flores. Los segundos pasan, siempre distintos, diferentes. La puerta de llegadas se queda vacía definitivamente. La cinta de las maletas también. En unos minutos apagarán las luces, pero mañana será otro día…

jueves, 3 de noviembre de 2011

Este viaje es irremediable

El suelo se mueve bajo mis pies. Los lunes creo que todo marcha, que la máquina está engrasada, pero llega el martes y todo vuelve a tambalearse. Los miércoles son diferentes, unos inteligentes, otros traviesos. Hoy ha tocado lluvia, aunque al frío aún no le haya dado por llegar. Todos le siguen esperando, todos menos yo. Miro los cuadros, movidos, y me resultan extraños, como si los auténticos se hubieran ido de fiesta y en su lugar hubieran dejado a porteros de discoteca que lo único que saben es cortar el paso a quienes sólo quieren reír un viernes de Carnaval. Los sábados me siguen dando miedo. Demasiado. Cruzo los dedos y procuro aturdirme anhelando que lleguen las mañanas de los domingos. Debajo de las mantas sé que las piezas van encajando poco a poco, a su ritmo, y a pesar de las turbulencias. Y también sé que este viaje es irremediable y que por eso me gusta.

martes, 1 de noviembre de 2011

Le rondabas

A veces la piel le decía cosas. No se daba cuenta, pero le tranquilizaban. Era algo imperceptible, como la carcoma o las palabras de la mujer araña. Estaban ahí y por eso desde hacía días había decidido sentarse. Lo hizo en una silla de jardín roja que rota permanecía en su tejado desde los tiempos en que nadie sospechaba que algún día la tasa de paro rozaría el treinta por ciento. A veces la piel le decía cosas y esta vez le había susurrado al oído que le rondabas. Sí, Amor, le confesó que llegarías pronto para llenar su mundo de colores derretidos por la pasión.

domingo, 30 de octubre de 2011

Para mezclarse con la oscuridad

Suena una canción. Tim no logra discernir qué dice la letra, sólo intenta bailar. Mover los pies, las manos,… Dejándose llevar. Matt llegó tarde y tomando ginebra. Sus miradas se juntaron un par de segundos, quizá minutos. ¿Quién sabe? Tim se olvidó de todo. Hubo un instante en que le hubiera besado. A pesar de todo. Matt se fue rápido, se fue con sus silencios. No hubo beso, ni caricias. Tampoco baile. Sólo ese instante. Tim ya estaba acostumbrado a ver cómo Matt se iba de su lado para mezclarse con la oscuridad de la noche, con el humo a tabaco, con los dedos de otros. La música seguía sonando. Siempre en inglés. Alegre y acogedora. Tim miró hacia otro lado; hacia el presente, al aire limpio y al blanco de su camisa. Se contó los dedos y seguía teniendo cinco en cada mano. Pensó en que lo malo de hacerse ciertas preguntas está en que quizá nunca encontraría respuestas. Continuó moviéndose, soñando con que sus brazos eran alas y lograba bailar al fin como las mariposas…

'Ser', de Ojalá Muchá

sábado, 29 de octubre de 2011

Algún día le tocaría a él

De pequeño por las noches le gustaba sentarse a su lado. Se quedaba quieto para que pareciese que no estaba allí, se acurrucaba en una esquina y se limitaba a escuchar. A veces hasta se le olvidaba tomarse su taza de leche caliente. No había hambre, sólo ganas de aprender. Le contaba historias, cada una más mundana que la anterior. Algunas eran cuentos de brujas o de miseria. Pocas hubo de amor, la mayoría eran de viudas solitarias o de cómo el barrio comenzó a convertirse en pueblo. Al parecer hubo carreteras de tierra y también mucha podredumbre. Los días se iban sucediendo uno tras otro bajo la atenta mirada del sol achicharrador y que sólo dejaba trabajar hasta la extenuación. Una vez hubo un volcán que dejó intacta a la Virgen y otro un temporal que desbordó barrancos y se llevó por delante a gente de la que nunca más se supo. Almacenó como pudo en su memoria todos aquellos relatos confiando en que algún día le tocaría a él contarlos, pero el tiempo pasaba demasiado pronto y no lo hallaba. Una vez pensó que quizá el chico de pantalón beige sería el elegido, pero no quiso tumbarse a escuchar. Y después de él arribaron a su puerto algunos barcos, más bien pocos, pero ninguno se atrevió a fondear en sus aguas. Y ahora tiene miedo de desvanecerse sin que nadie escuche alguna de sus historias y que éstas mueran en el olvido.

'Cualquier otra parte', Dorian

jueves, 27 de octubre de 2011

Llena de fotos

La calle estaba llena de fotos de Audrey Hepburn y James Dean. Allí donde mirase estaban, por todas partes, como si el tiempo no hubiera pasado o como si alguna vez hubieran estado allí. El bochorno lo cubría todo, pero las fotos permanecían impertérritas viendo como los turistas nunca se quedaban. Y entre tanto bullicio tú, siempre de pasada. Y yo, rezando para que te detengas a mi lado.

domingo, 23 de octubre de 2011

La luz del invierno

Con los deberes hechos. Tim se levantó aquel martes con los deberes hechos. Le había dicho por fin a Matt que éste era su tiempo. Le recitó el presente de indicativo del verbo querer y le confesó después a su almohada que las cartas estaban sobre el tablero boca arriba y que ahora sólo tocaba ver qué ocurriría. Se lamió la sal de la piel mientras dormía y ensimismado volvió a hundirse en aquellos ojos tan oscuros de la madrugada. Hubo instantes en que temió que su miedo se oyese más allá de sí mismo, pero valiente y tierno Tim optó por andar -confiado en que la tarea estaba finalizada y que con buena letra quizá pasase de curso-. Abrió los ojos y supo que la vida se le derramaba por encima y se le colaba por las grietas de la piel. Sin contemplaciones, repleta. Tranquilo, en busca de unos días sin sobresaltos, sonrío brindando por las nubes que se disipan en la lejanía. Abrió las ventanas y la luz del invierno le atravesó suave, con amor…

sábado, 22 de octubre de 2011

Acompasado con la vida

La mañana es tranquila. Los gatos comienzan a despertarse y el run run de las olas casi que no se oye a tantos kilómetros de la playa. El sol gana terreno al rocío y amable y tibio se arranca a cantar una canción de amor. Las flores le hacen los coros y algún semáforo despistado comienza a aplaudir a destiempo. A los chicos les da por zampar hamburguesas con mucha mostaza y ellas optan por el Martini seco. La calle parece en armonía y Matt escucha como su corazón late acompasado con la vida. Empieza a hacer cuentas, memoriza la tabla del ocho, que siempre le pareció la más complicada de todas, y cada vez que dobla una esquina traviesa ríe. A mordiscos se come una manzana roja y busca plátanos verdosos para escacharlos con gofio. Lo intenta en el cielo y descubre su azul, más rutilante que nunca. Y en la azotea descansó, sabiendo que tenía los deberes hechos.

'Se dejaba llevar', Angonio Vega y Ketama

Pdt. Cielo, ¿de dónde sacaste ese azul?

miércoles, 19 de octubre de 2011

Llueve tierra

Llueve tierra. Desde que no estás, las flores se marchitan. Mi corazón, yermo. Las gotas lo secan todo. El frío se hace con las calles y las nubes lo envuelven todo. El silencio se convierte en castigo y las niñas no hacen otra cosa más que rezar. A todos los santos, una y otra vez se oyen sus plegarias y letanías. Las ventanas dejan ver cómo las velas no dejan que la penumbra sea completa. Mi aire se viste de azufre y me cuesta respirar. La piel se me resiste, pero los padecimientos son muchos. Temo que este calvario de Semana Santa se haga eterno y cruzo los dedos para que mis anhelos cojan fuerza y se impongan. Eso hago mientras escucho como ningún taxi quiere detenerse en mi parada. Desalojado de por vida ando sin rumbo fijo. Esperándote...

'El Alma al aire', Alejandro Sanz

domingo, 16 de octubre de 2011

Treinta segundos más tarde

¿A dónde va este sendero, este camino? Y siempre miras hacia otra parte; aunque yo esté a tu lado y el mundo se haya terminado, las luces encendido y los barrenderos echado a andar. Avanzas sonriendo a las chicas que se te cruzan y hago lo que puedo para que te des cuenta de que mis ojos sólo miran un destino. Otean el horizonte porque la verja ya está abierta. Este tren arranca a las seis y tomará rumbo a las estrellas. Pinto las pancartas con letras de colores y en ellas escribo tu nombre. La megafonía repite que por tu propia seguridad deberías subir y soltar los amarres antes de la partida. Lo intento por teléfono. También cuando te susurro que siempre me haces sonreír porque nadie imita a los animales como tú. Y por los pelos no nos encontramos en el bar de los chicos buenos. Mientras entretenido compras la entrada, paso de largo rumbo a la salida sin saber que treinta segundos más tarde nuestros mundos se hubieran encontrado en el andén de la nueva vida que nos espera. Ahora toca hacer tiempo hasta que llegue una nueva oportunidad y desde detrás del cristal mirar cómo la llama de nuestra vela continúa viva…


Pdt. Y con ésta, ya van 800 entradas en Azultokio. Suena 'Hoy para variar' de Cinco de Enero, quizá la mejor elección...

sábado, 15 de octubre de 2011

Ese rincón que nunca nadie te ha descubierto

Y aparece tu boca. Y tus labios. También tus orejas y esa bonita forma que dibujan tus cejas. Después llega el aleteo de tus pestañas e intento escalar en tu nariz. Tu piel junto a mi barba. Recorriendo paraísos extraños sin ser extraños en el paraíso. Regreso a tu cuello y anochece mientras duermo en tu nuez. Me hago con tu mentón y busco ese rincón que nunca nadie te ha descubierto. En contra del viento, navego en tus patillas y me enredo en tu pelo de por vida, como si fuera esa tela de araña que nunca se va. Frente a frente, caigo en tu emboscada. Me miras, pero ya me has vencido. Y al final tu lengua me arrasa y se lleva lo poco que queda, mi alma.


Pdt. 'Te entiendo' es la canción 5 del disco 'Anunciado en televisión' de Pignoise.

viernes, 14 de octubre de 2011

Parece insensible...

Una naturaleza torpe como la de Maurice parece insensible, pues necesita tiempo para sentir. Su instinto la lleva a asumir que nada bueno ni malo ha sucedido, y a resistirse al invasor. Sin embargo, una vez atrapada siente intensamente, y sus sentimientos amorosos son particularmente profundos. Llegado el momento, puede conocer y compartir el éxtasis; llegado el momento puede hundirse hasta el fondo del infierno.

http://www.youtube.com/watch?v=xFrGuyw1V8s&ob=av3e

Pdt. Este fragmento pertenece a la novela 'Maurice' de E. M. Forster y el link a Abba y su 'Dancing Queen'.

domingo, 9 de octubre de 2011

¿Lo sentiste?

Despertó solo, unos segundos antes del terremoto. Abrió los ojos y al instante el pequeño reloj comenzó a estremecerse, igual que los cuadros de la pared. Pensó que aún estaba cansado, que el sueño no le había valido la pena, pero el movimiento duró demasiado rato, como un combate de boxeo. ¿Lo sentiste?, decía escueto un primer mensaje en el móvil. Y ahí cayó en la cuenta: estaba despierto y todo a su alrededor no dejaba de moverse desde que decidiste no decir nada; seguía siendo el saco donde todos antes o después golpean. Era como si las piezas de su rompecabezas no quisiesen colocarse, encajar de una vez por todas, y siguiesen haciendo de las suyas. Ya no recordaba lo que era estar tranquilo, sin que nada pasase, sólo las horas tumbado en una hamaca a tu lado bajo una sombrilla de rayas azules y blancas. Después el teléfono dejó de sonar y las grietas volvieron a su sitio. No hubo grandes desperfectos que lamentar, aunque ahora estaba un poco más triste y cansado. ¿Lo sentiste? Sí y el corazón se me partió en dos.


Pdt. Otra triste, Dani Martín y su 'Lo que nace se apaga'.

jueves, 6 de octubre de 2011

Un buen chico

Eres un buen chico, estampó Rena. Sí, eso dicen…, respondió Matt pensando sin que se le notase en todos los muertos que había ido dejando tirados en la cuneta a su paso. Tuvo que echar la vista atrás y ruborizado prefirió terminar aquella incómoda conversación. De regreso a casa Matt hizo un ligero repaso por aquellas caras a las que casi sin pensarlo no les había dado una oportunidad. Los recuerdos se le quedaron atrapados en la garganta. Después, más calmo, una duda le acunó: ¿Y por qué tú sí?

http://www.youtube.com/watch?v=XMW3giznx-U

Pdt. El Cuarteto de Nos llega con 'El hijo de Hernández'.

martes, 4 de octubre de 2011

Aunque el frío...

En la nevera sólo había yogurt. El calor seguía presente y Tim a veces dejaba la puerta abierta para pasar la tarde. Le gustaba ver la luz siempre encendida, aunque el frío se desvaneciese en sus narices. Sobre todo desde que Bite había dejado de estar. Antes él siempre utilizaba la palabra nosotros, pero ahora le daba apuro. Para todo. Algo le decía que pronto volvería. Era como si su cuerpo, su tripas lo supiesen y no podía dejar de sentirlo. El cubo de la fregona y el plumas le decían que no regresaría, pero se reconocía tranquilo. No era por llevar la contraria a los elementos, quizá la realidad se estampase contra él en un par de días, pero por el momento prefería bailar cerca del congelador dibujando castillos en el aire.

http://www.youtube.com/watch?v=pKxnFPd9aKg

Pdt. Kikirbú, mandinga, kikiribú mandinga...

domingo, 2 de octubre de 2011

El número exacto de rosas (II)

Y cuatro horas después la puerta seguía sin abrirse y a las rosas les dio por ponerse un poco tristes…


Pdt. Quizá una de las canciones más tristes... 'SOS' de Falete.

El número exacto de rosas

Llegas a en punto. Te miras de reojo en el cristal del portal para comprobar que todo está en su sitio. Respiras hondo, sintiendo cómo el corazón que hace unos segundos parecía tranquilo comienza a dispararse. Toda una vida esperando... La camisa más mona, la barba perfilada y los ojos diáfanos. ‘Puedo hacerlo’, mantienes. Las mejillas se te soliviantan. Te detienes un segundo y cuentas el número exacto de rosas rojas, marca de tu amor. Parece que ya está todo. Incluso conservas un puñado de ilusión en los bolsillos. Así que toca tocar el timbre y esperar a que abra la puerta…


Pdt. 'Como tú, ninguna', dice David Bustamante.

sábado, 1 de octubre de 2011

Buscando nido seguro antes de parir

Y la gente sigue todos los domingos tomando la calle para protestar. La corrupción, el cierre de hospitales, el fracaso escolar, el paro, las hipotecas, las expropiaciones,… Todo está revuelto, los camiones de la basura van despacio y los carteros se enfadan porque en mi buzón no está tu nombre, aunque aún tus cartas no comiencen a llegar. ¿Dónde iremos a parar?, se pregunta Mariví cada vez que le toca pagar el pan y don Paco cuando se enteró de que desde hoy el periódico cuesta diez céntimos más. La revolución está en marcha, la de los enfadados. Pero falta otra, la de los que ya no tienen fuerzas para luchar porque se han rendido ante la resignación. Y entre tanta cosa mala apareces tú, esquivo. Como un territorio extraño o como los trenes que parten un segundo antes de llegar al andén seis. Pero el camino emprendido es largo y no hay prisas. Vuelo poco a poco sobre el mar, soñándote. Dando círculos, igual que las perras buscando nido seguro antes de parir. Alimentándome con el recuerdo de tu piel violeta y también de tus orejas. Los gritos me aturden, los ánimos se caldean y no entiendo a quienes ven pasar la protesta tomando unas cervezas sin despeinarse. ¿Les da igual todo? La marabunta se lo lleva todo, lo arrastra, pero me queda la esperanza de tus dedos, de como los mueves cuando hago que no te veo. Y al final, esperándote para dar aunque sea sólo una buena noticia, los megáfonos se quedan en silencio...


Pdt. Repite La Musicalité, pero esta vez con 'La Soledad en mí'.

martes, 27 de septiembre de 2011

La puerta está abierta

Ha llegado el final de este camino. Ya no hay vuelta atrás. Parece que éste es el momento antes del momento… Ya nada será igual. Toca decidir qué pasará a partir de ahora, qué sendero emprender. El regreso no cabe. Tampoco continuar sin avanzar, recordando lo vivido. Es el turno de saltar al vacío, de volar, de seguir soñando aunque el miedo no nos deje respirar. El corazón se te acelera y amenaza con salirse por la boca en busca de nuevos mundos, las rodillas te tiemblan como los juncos salvajes de Téchiné y el aire se ha detenido por completo. Las noches comienzan a ser más largas con la llegada del otoño y has desempolvado la colcha naranja. Te quedas sin excusas. La puerta está abierta, sólo tienes que cruzarla y descubrir que tus sonrisas son las que consiguen que las flores sean de colores y que junto a él ya no te hace falta alimento.

http://www.youtube.com/watch?v=MRR-zI6GdEc

Pdt. 'Dime, dime, dime, dime, amor; dime, dime que es verdad, lo que sientes en tu corazón es amor en realidad', reza el Dúo Dinámico en 'El final del verano'.

domingo, 25 de septiembre de 2011

En lo más alto

Era lo que siempre quiso. Había conseguido todo aquello por lo que llevaba luchando desde que recordaba. Estaba en lo más alto, junto a los focos y las estrellas. Cada día un millón de miradas se giraban hacia él. De todas partes venía gente que quería imitarlo. Reconocido y admirado, en la cúspide más alta. El chico perfecto. Pero no era feliz. Las piezas del puzle no terminaban de encajar. Algo fallaba. Por las noches le faltaba el aire y sin poder respirar creía que no volvería a ver otro amanecer. Cuando salía de la ducha se sentía pequeño, insignificante; y temía los ojos de condena cuando tocaba la calle. Y sabía que no se había portado bien con quienes le rodeaban, con los que lo habían colocado donde estaba. Les había convertido el día a día en un dulce infierno de exigencias y malas caras. Igual que se fustigaba les fustigaba y así se había pasado los años, sin piedad. Enfadado. “Lo reconozco, no lo he hecho bien”, confesó el día en que comenzó su descenso. Los resultados comenzaron a ser otros y se inició en el arte de estar en un segundo plano. La caída fue suave, pero implacable. En la travesía descubrió otras zonas, más áridas. Y en su desierto particular halló lagartos, sapos y culebras. En él también había vida y a pesar de haber estado en lo más alto no echó de menos los halagos ni las caricias porque ahora la ansiedad se había marchado y la máquina engrasada andaba sola dándole alegrías lejos de las fotos y los micrófonos.

http://www.youtube.com/watch?v=suRsxpoAc5w

Pdt. Le toca el turno a Maroon 5 y Christina Aguilera con su 'Moves like Jagger'.

viernes, 23 de septiembre de 2011

A la vuelta de la esquina

Aún el frío no ha llegado, aunque algunas hojas ya empiezan moribundas a caerse de los árboles. Ando y, secas, se me enredan a mi paso. Las aceras comienzan a resentirse y los portales cada vez son más feos, ya no queda nadie sentado a la fresca para adornarlos con guirnaldas de colores. Cosas del otoño y mientras avanzo me veo en diciembre paseando junto a ti. Lejos del tórrido verano o de las soledades de la primavera. Coges mi mano y me cuentas cuáles son tus pesadillas, las que te impiden conciliar el sueño. Las adornas con tu sonrisa y a tu lado sé que todo va a ser posible. Y todo está a la vuelta de la esquina, mientras alguna ola traviesa me moja las pantorrillas. Después abro los ojos, vuelvo en mí y me prometo que nunca dejaré de soñar…


Pdt. Este viernes toda una declaración de intenciones 'Girls Just Want To Have Fun' de Cyndi Lauper.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Con las puertas tapiadas

Tomaba pasta con tomate y un poco de orégano. La había recalentado en el microondas, pero no sabía igual que la recién hecha. La movía con un tenedor de cuatro puntas de un lado a otro dentro de su pequeño plato hondo. La mareaba sin gracia y mientras miraba cómo el segundero avanzaba sin compasión. No podía tragar nada, había algo que le aprisionaba el estómago. Que no le dejaba respirar tranquilo. Su secreto. Ese que había hecho que las cosas fuesen como son y que no podía desvelar. No podía contarlo, tenía miedo. ¿Qué pasaría si lograse zafarse?, se preguntaba cuando echaba a andar los domingos al amanecer y soñaba con no estar más días solo. Pero no hallaba ninguna respuesta, sólo atinaba a mantener sus puertas bien tapiadas para que los príncipes azules pasasen de largo. Así es mejor, se repetía intentando convencerse como quien reza un avemaría soñando con que sus plegarias sean atendidas más pronto que tarde. Pero a pesar de los cerrojos alguna noche se tropezaba con algún ojo mágico y no podía evitar la tentación de mirar y quedar atrapado por lo que acontecía allende sus fronteras, la vida. Un día bailando en medio de una tormenta soñó con abrazar a Tim, con que las cosas fuesen sencillas, su secreto desapareciese y que lo del ‘todo vale hasta que caduca’ sólo fuese una ley muerta. Se merecía una oportunidad, repetía en voz baja… Y el reloj marcó las tres, el secreto siguió enredándole las horas y optó por guardar la pasta en la nevera hasta más ver.


Pdt. 'Ojalá pudiera borrarte', canta Maná.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Las botellas vacías

Las botellas de ron vacías se acumulaban en el fregadero. Algún día las llevaría al contenedor, pensó contrariado, pero sería en otro momento, uno más propicio. Quizá cuando a la luna le dé por desaparecer o cuando las ranas comiencen a brillar por culpa de una lluvia de mentiras. Ahora le dolía un poco de agua y tenía sed. Y le daba por ponerse triste recordando sus ojos traviesos y que al final de los días él seguía sin quererlo.


Pdt. Algunos días las canciones son siempre tristes. Hoy le toca a Del Shannon y 'Runaway'.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Y tu risa llenándolo todo

A veces pienso en cómo será la próxima vez que te encuentre. En cómo me gustaría que bailaras a mi lado o que tus pícaros ojos oscuros me abracen. Unas veces es antes de dormirme y otras justo después de comer. Tu imagen aparece de repente, sin previo aviso, y me hace sentir tranquilo. Como si ya nada fuese importante o como si las tontas preocupaciones del día a día se esfumasen para siempre. Incluso hay ratos en los que puedo sentir el calor de tu cintura en mi mano. Y tu risa llenándolo todo. Me propongo ganar esta batalla y me reto a saber perderme entre tus brazos y también dejar ganarme por tus ironías y golpes bajos. Lucho para aprender a olvidar pasados inhóspitos y confieso que en esta ocasión debo dejar que entres sin reparos. Me vienen a la cabeza tus patillas y deseo perderme en tu cuello. Todo esto pienso a veces y también respiro en paz porque ahora tu risa está llenándolo todo.

http://www.youtube.com/watch?v=6ViNHJgEKzk

Pdt. Rescato 'Mi vida por un hombre' de Mónica Naranjo. Buen día...

lunes, 12 de septiembre de 2011

Está aquí

El pequeño Matt levantó las orejas al mismo tiempo que abrió los ojos todo lo que pudo. Después encendió la luz de un salto y el corazón le comenzó a galopar tanto que casi se le sale por la boca. Salió disparado de la habitación del fondo hacia la puerta, bajó las escaleras dando brincos y se tropezó con la calle, llena de aire para respirar. La bombilla de la farola estaba apagada pero le dio igual, la oscuridad no le impedía saber que había llegado. ‘Está aquí, está aquí, está aquí’, repetía una y otra vez entre risas y fiestas. Doña Eustaquia se asomó asustada al balcón preguntando a gritos por lo que sucedía a estas horas de la madrugada. Las ventanas se iluminaron poco a poco hasta que todo el barrio estuvo despierto. Las estrellas comenzaron a bailar como si fuese la noche de San Lorenzo y a los girasoles del parque les dio por brillar a ratos. Una ambulancia acompañó la algarabía con su sirena y la carretilla del barrendero tocó la pandereta. Al final todos estaban felices. ‘Por fin el amor ha regresado y quiere quedarse’, anunció Matt.


Pdt. Regresa el grupo No te va gustar con 'Simplemente yo'.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El primer paso

Le despertó el olor a fritanga del segundo. Miró de reojo el despertador que implacable marcaba cinco para las doce. La persiana no dejaba entrar la claridad absoluta del sol. Aún le dolía un poco la cabeza y no sabía bien qué día de la semana era. Se arrastró hasta el baño y allí evitó mirarse al espejo. Siempre lo hacía. Hacía demasiado tiempo de la última vez. Se lavó la cara rápido y se arregló el pelo encomendándose a los años de buen tino. Sintió algo en el estómago. Un tímido ardor que le subió por la garganta y comenzó a hacerle sentir bien. Después abrió los ojos y se miró. Todo estaba en su sitio y se detuvo en los ojos. Estuvo un buen rato hasta que perdió la noción del tiempo. Quiso redescubrirse, conquistarse batalla a batalla. Supo que había estado demasiado tiempo en un tren que ya no partía a ninguna parte y que sólo debía cambiar de andén. No sería fácil, pero hoy había dado el primer paso.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Esquivando la verdad

Comenzó a responder despacio, con calma, y tuvo la sensación de que no era él quien hablaba. Amable comenzó a explicar por qué la Luna parecía triste a este lado del Atlántico y también por qué su cama ahora estaba vacía. Su alocución duró unos segundos, los justos para dejar satisfecho al inquisidor, que le permitió ir en paz. Después del silencio regresó a casa sin mirar los detalles del camino. Cuando quiso darse cuenta ya estaba en la ducha, apenado de regresar a la guerra. El agua fría le calmaba las heridas y deseó marcharse una vez más. Huir. A Amable no le gustaba mentir, pero a veces querer esquivar algunas preguntas le obligaba a esconderse en recovecos imposibles de transitar con la verdad. No podía desvelar su secreto. No lo podía hacer, aún no. Quizá nunca podría. Se inventó un pasado, un novio que partió un buen día a la China, una familia feliz que desayunaba junta los domingos por la mañana mientras leía ‘El País’ y un acento extraño. Construyó un edificio con enredos. Algunas noches se despertaba y le costaba respirar. Una nebulosa de testimonios falsos no le dejaba. Y al final siempre se topaba con su secreto. Se dijo que la de hoy sería la última vez, que no volvería a mentir. Amable salió de la ducha y mientras se secaba con la única toalla seca del planeta se tropezó con un desconocido que le miraba atento. Extrañado se frotó los ojos y los abrió cuanto pudo. Amable se detuvo un instante, pero no se reconoció ante el espejo…

http://www.youtube.com/watch?v=vxqq9clDl88

Pdt. Suena Luis Miguel y su 'Culpable o no'.

martes, 6 de septiembre de 2011

sábado, 3 de septiembre de 2011

Imaginando que mantenían una conversación

La primera vez que le vio, Saxo estaba sentado en un banco. En una plaza. En uno de esos que algún día fueron blancos, pero las manchas del tiempo lo habían dejado irreconocible. El sol estaba a punto de salir y el aire olía a la flor de los hibiscos. Nunca olvidará ese olor. La cafetería de enfrente estaba llena. En ella se juntaban los recién levantados que iban de domingo a pasear el perro con los trasnochados que no querían aún acabar el día. Las nubes amenazaban lluvia, pero había un poco de bochorno. No dijo gran cosa y a veces, con el paso de los segundos, agachaba la cabeza y la escondía entre las rodillas. Después le dejó en casa, sano y salvo. A los pocos días se volvieron a encontrar, pero ya Saxo no le recordaba o eso le hizo creer. Intentó saludarlo, pero no le respondió. Silencio y Bajo quedó detenido en el aire. Han dejado de oírse las trompetas, pensó algo triste. A partir de ese día volvió a encontrárselo muchas veces, pero nunca se atrevieron a cruzar una sola palabra. Bajo le miraba a escondidas y los miércoles por la noche lograba soñar con sus ojos, que se le habían quedado clavados en la memoria. Ahora estaban los dos en aquel local que más que local parecía una caja de zapatos, muertos de calor. Apoyados en la pared miraban al techo, buscando fresco que respirar. Sin querer, Bajo se quedó a su lado imaginando que mantenían una conversación. Al rato alguien abrió la puerta y les tocó irse. Cada uno por su lado, pero sus ojos sabían que tarde o temprano volverían a encontrarse…


Pdt. Llega La sonrisa de Julia con 'El hombre que olvidó su nombre'. Gracias...