domingo, 19 de enero de 2014

El mar de septiembre

Lo único que conservaba eran sus recuerdos. A pesar del pasar de los días, continuaban intactos, libres de polvo y paja. Ahora, justo cuando las horas nubladas se tornaban insondables, se convencía de que lo vivido había merecido la pena. Había noches en las que el silencio de su miedo no la dejaba oír nada, pero su memoria siempre la salvaba y era entonces cuando viajaba al mar de septiembre, ese calmo y que cansado del ajetreo del verano sólo descansaba en paz. El sol, la sal y el suave son de las olas la arrullaban hasta dormir...

'Magia blanca', de Turf 

2 comentarios:

Patricia dijo...

El texto transmite esa misma calma de la que hablas, y la foto es maravillosa. Hay que hacer más inventarios de recuerdos, y tratarlos con cariño y delicadeza para no olvidarlos; ella tiene suerte.
Un saludo!

Ce Castro dijo...

A veces no es fácil lidiar con los recuerdos, pero al menos hay que intentarlo. Un abrazo Patricia. ;)