martes, 25 de marzo de 2014

Esperando que todos se cuelen



La puerta de aquel hostal sigue entreabierta para que todos entren. Pasé por delante el otro día y, al mirar hacia dentro, vi que la gente continuaba siendo feliz, que algunos allí estaban tristes, pero la mayoría vivía. Siempre estuvo así, esperando que todos se colasen. Había quienes entraban y entre veras y bromas dejaban alguna huella y otros que, en silencio, sólo querían tocar todas las farolas convertidas ahora en estrellas de un cielo limpio y puro. Como no tuve suficiente volví a pasar al rato para echar otro vistazo y ojear todo cuanto alcanzara mi fatigada vista. Fue entonces cuando atisbé alguna princesa y también muchos sueños; casi ninguna pesadilla. Había hambre, pero también despilfarro y Enriqueta con su desparpajo. No paraba de bailar al lado de Cisco, pero éste ni caso... Cada loco tenía su camisa de fuerza y los maestros enseñaban a luchar por mundos mejores a los pequeños de la casa. El portero me pilló mirando, abrió un poco más aquella puerta azul tokio por si me apetecía cruzar el zaguán y no pude resistirme, esta vez no...

No hay comentarios: