viernes, 7 de marzo de 2014

Mojado de tanta desgracia

Se acabó la guerra. K se dio por vencido un jueves de carnaval. No quería más. Estaba cansado, harto de tanta batalla sin final feliz. Ahora le apetecían otras cosas, alguna buena. Bailar hasta el amanecer. Despertó de un mal sueño y sus sábanas estaban mojadas de tanta desgracia. Quiso izar una bandera blanca, se rendía y ahora le tocaba firmar su capitulación. Lo haría al alba. Lo perdería todo, pero habría conseguido paz. Una cosa por otra. Una mañana, ya hace demasiado tiempo, le dijeron que las únicas guerras que no se ganan o que siempre se pierden son las que no se luchan, y se lo creyó a pies juntillas. Ahora tanto sufrimiento después se preguntaba si habría merecido la pena, si no hubiera sido mejor haberse dado por perdido desde un inicio. Ya no recordaba todos los muros contra los que se había estampado sin contemplación. Demasiados. Se acabó la guerra y lo supo justo cuando vio que Lola se había llevado todas sus cosas. Ya no estaba su maleta carmelita. Ni sus zapatos de tacón. Miró en el baño, pero ni rastro de sus pinturas. No quedaba nada. Y ahora él estaba como debajo de una tenue capa agua, sin poder respirar. No tenía más batallas, ni guerras que lidiar. Se había quedado solo, triste y solo...

'Bye bye love', de Madeleine Peyroux 

5 comentarios:

polaroids dijo...

Es como el final de "Shakespeare in Love", She could inspired new plays, even tears with ink and blood

Andrés Ávila dijo...

:(

Ce Castro dijo...

Que guay, polaroids leerte. La peli la vi hace muchísimo tiempo... quizá haya algo de eso o no, nunca se sabe jejeje. Andrés, ojalá pronto haya un :)

Lola Birlanga Urbán dijo...

¡Esa Lola no sabe lo que hace!

Ce Castro dijo...

Afortunadamente no todas las Lolas son iguales ;)