viernes, 1 de febrero de 2008

Balas perdidas


No he podido. Me rindo. Tus palabras me han envuelto y yo ya no oigo nada más desde el pasado lunes. Tus lágrimas están entre mis dedos y tus susurros han anidado en mi corazón para quedarse.
Me buscaste sin saber que yo te esperaba desde el principio. Todo ha cambiado para quedarse igual que estaba y ya extraño tus ojos clavados en mi estómago.
Me subiste hasta las estrellas para después dejarme allí arriba. Lejos de todo. Sin ti. Solo y añorándote. Como siempre.
No estoy enfadado, me dijiste tras tu largo silencio y yo me salvé de volver a caer en ese precipicio del pasado. En ese en el que sólo hay balas perdidas que no saben a donde van a ir a parar. Estuve a punto de morir.
Y ahora espero tu voz. En primera persona del singular del presente del modo indicativo. Pero mi deseo es cambiarme a la primera del plural. Nosotros.
Eso es lo que quiero y también a ti. Aunque no quieras creerme.

Pdt. Feliz Carnaval. Nos vemos en la calle.

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