viernes, 5 de marzo de 2010

Aguardando al estío

Una cerveza consume poco a poco sus burbujas. Apenas conserva espuma. Agua clara. Sólo eso. Aunque conserva ese sabor extraño. Un poco agrio. No es agradable, pero continúo apurando mi botella. Mirando a la nada y también al televisor. A veces aparece gente alegre, pero casi siempre triste: niños que gritan, señores que comen y abuelas que bailan. Todo eso aparece en la tele. Sin el dulzor de la bachata, que casi ya no suena por estos lares. Prefiero no mirar la hora. No me apetece saber cuántas horas hace que estoy aquí, mirando lo que me rodea. Sin hacer nada. Como si fuera una tarde de verano y, a la fresca, me dedicase a contar los coches rojos que bajan a la playa o los blancos que suben hacia la ciudad. Tal vez deba regresar al estío. A aquellos días en los que me apetecía aguardar, al sol, las buenas nuevas que aparecían por la curva. No tenían fecha fija. Llegaban y todo cambiaba. Los perros ladraban y yo corría impaciente de un lado a otro. Eran minutos de incalculable valor. Eternos. Es una pena que no se pudiesen conservar para aprovecharlos en los malos tiempos. Después la euforia se iba y volvía a caer en la cuenta de que seguía allí. En un lugar que no era ni playa, a pesar del sol, ni ciudad. Tampoco campo ni monte. No era nada, sólo el kilómetro 5 de la LP-213, un lugar de paso que muchos confundían y en el que casi nadie paraba…

http://www.youtube.com/watch?v=qy7ToYsHggA

Pdt. En los bares de carretera a veces suena 'Visa para un sueño' de Juan Luis Guerra.

No hay comentarios: