jueves, 20 de febrero de 2014

Llamadas desde el hospital

Todos los días a las 8 de la mañana, al mediodía y a las cinco de la tarde ella llamaba por teléfono para saber cómo seguía él. La vida caprichosa había querido que a pesar de llevar más de 60 años juntos estos últimos embates los lidiaran por separado, cada uno desde una triste habitación en aquel gélido hospital. Ella tenía graves problemas respiratorios y él de próstata, pero el alma la tenían tranquila. Ella marcaba aquellos números deseando que al otro lado alguien confirmase que todo estuviera bien. Lo hacía todos los días, sin recordar que hacía apenas una semana tras una de sus crisis aprovecharon para, en mitad de los sedantes, colarle que él había fallecido. El viento azotaba con fuerza cuando lo enterraron, fue un sepelio triste. Pero de eso ella nada sabía, nada temía, nada...

'Cigarretes and chocolate milk' de Rufus Wainwright 

2 comentarios:

Rigoberta Tintoreta dijo...

Que pena! Ella piensa que el sigue bien... no se si eso es mejor o peor... Supongo que si no se entera hasta el final de sus dias. Precioso!

Ce Castro dijo...

Muchas gracias Rigoberta... Nunca se sabe qué es lo mejor... Un abrazo fuerte ;)