sábado, 7 de julio de 2007

Uno más uno, uno


Un deseo. No siempre fue así, pero ahora estoy acurrucado en tu regazo. Antes cada uno iba a su ritmo. Por su lado. Creías que no, cuando yo había aceptado que sí y al revés. Aún así caminábamos en la misma dirección y por senderos que no eran paralelos. Ahora, acurrucado en tu regazo. Sólo eso, en silencio. Sin esperar, sin desear, sin añorar… Los segundos pasan y sigo entre tus brazos. Ya no tienes que decir nada porque lo sé todo. Tus ojos me dicen cosas bonitas y tus manos me susurran al oído todos tus secretos. Tu piel me envuelve. El ruido de la nada, también. Hemos dejado de ser dos, porque ahora yo soy tú.

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