miércoles, 11 de noviembre de 2009

Y lloré mientras dormía a tu lado

Aquella noche pensé que la mejor opción que tenía era llorar. Y lloré. En silencio, mientras dormía a tu lado. Al día siguiente llegaron los gritos del se acabó. Aún me aturden. Y al final, el dolor casi insuperable. Ahora no queda rabia, sólo vacío. Toca invierno. Se acabó el sol, pero las calles siguen repletas de gente que va de un lado al otro. Que llegan al final y regresan al punto de partida. En constante movimiento. Aparecen promesas, que nunca se cumplen, y risas traviesas al cobijo de un buen almuerzo. Estoy en un restaurante, de esos en los que te cobran por respirar ese aire que de mirarlo se gasta. En una terraza, viendo a los que entran y salen. Camisas blanco pureza apretadas, collares de oro con medallas de la virgen del Perpetuo Socorro y tatuajes. Muchos tatuajes. Las primeras gotas de lluvia de la tarde me salpican tímidas en la nariz, pero no hago nada por evitarlas. Me quedo ahí, apurando mi copa de helado, viendo cómo pasa la vida. Y no se me ocurre qué hacer después, dentro de un rato, cuando hayamos pagado la cuenta. Suena el teléfono. Los demás quieren que les acompañe y doy gracias al cielo porque puedo volver a olvidarme otra vez de mí. ¿Quién sabe ya qué es lo que yo quería? Dejo unas monedas sobre el todavía impoluto mantel a cuadros y arranco a andar sabiendo a ciencia cierta que aquella noche de junio pensé que la mejor opción que tenía era llorar. Y lloré...

http://www.youtube.com/watch?v=DE9IchvpOPk

Pdt. Poco más que decir, sólo que Milow canta su 'Ayo Technology'

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