miércoles, 12 de marzo de 2008

No ha llovido

Unas cosas dentro de otras. Como si estuvieran hechas para ello. En perfecta armonía.
Lenguas que se tocan y se extrañan. Suaves. Extremadamente.
Arriba y abajo.
Un día en el que no ha llovido. Y eso no importa.
Un minuto y cuarenta y cinco segundos de palabras.
Cansado.
Satisfecho.
Un chico en el tranvía. Mono. Con un cinto de Calvin Klein. Me mira.
Me río y estoy feliz porque a mi vida han vuelto las palabras.
Todo está bien ahora.
La vida es de colores.