jueves, 13 de septiembre de 2007

Oteando pies, cinturas y orejas


Parece que poco a poco las aguas vuelven a su cauce. Cuando parecía que todo estaba perdido, di marcha atrás. El mundo vuelve a girar entorno a mí y no al revés. Me di cuenta a tiempo de que mi sangre se estaba pareciendo demasiado a los limones de temporada. Sí, a esos extraordinariamente agrios y no merece la pena.
He vuelto a caminar por las calles mirando. Oteando pies, cinturas y orejas. Lo típico. Aún tengo esa espina clavada, pero los medicamentos que estoy tomando son buenos y pronto volveré a ser. Eso deseo, para bien o para mal. Los servicios médicos apuntan en esa dirección.
Además, la vida siempre te da sorpresas y como me dijo alguien alguna vez de cualquier agujero salta un ratón. Pues eso, a volver a ser gato, que nunca se sabe. Aquí también cabe eso de las sonrisas y todas esas cosas que hacen que esto gire.

No hay comentarios: