domingo, 21 de octubre de 2007

Las Palmas

Amanecí pronto. La primera voz que escuché fue la tuya. Te desperté y lo hice con la mayor suavidad que supe. Fuiste mi primera idea del día y posiblemente tal vez la última. Como me habías pedido. La noche había sido extraña. Tuve miedo y sólo necesité un abrazo que no obtuve. Aun así, ese que te dijo lo que te dijo fui yo. Pocas veces antes había sido tan yo, tan de verdad, poniendo sonidos a mis sentimientos. No es que en otras ocasiones te mienta, pero sí es cierto que me das miedo. Callo, pero sólo porque me da vértigo estar triste y eso desde hace algunas semanas lo consigues con suma facilidad. Después una canción, que en el fondo es alegre, se apoderó de mí.

http://www.youtube.com/watch?v=wCl_9UIwbJ8

Las horas siguientes fueron distintas. Todo se estropeó. Las Palmas no me gusta y la playa de Las Canteras será ese lugar donde el mar está, pero no lo veo. El ruido de las olas es, pero el sonido de mi rabia –sí de la mía, porque también tengo, aunque nunca la enseñe- es más fuerte. Y también es ese sitio en el que comenzamos nuestro viaje hacia ninguna parte. El respetito es muy bonito, dijo un mago. Y yo sumo, por aquí no paso ni una sola vez más. Hoy no es el día para decirte lo que me has hecho sentir. Estoy francamente enfadado. En el aeropuerto escuché una canción y deseé que su protagonista llegase pronto y me llevase lejos de ti.

http://www.youtube.com/watch?v=yh2huH81i9U

Al final, otras cosas han llenado mi vida hoy y me he dado cuenta. Todo ha sido diferente. Espero para existir libre.

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